martes, 15 de noviembre de 2016

Trump y Pichetto un solo corazón

Hillary-Trump la primer cuestión.
Una semana que se precie de tal empieza los domingos, aunque nos emperremos en que sea el lunes el primer motor inmóvil. El domingo 13 los diarios reflejaban, en medio de operetas, lo acontecido durante los inmediatos siete días que pasados. Las principales plumas eligieron girar sus comentarios con el hecho saliente de la aparición de un cisne negro y a partir de supuestos efectos entre nuestro país, de economía cerrada como traste de muñeca, y la principal potencia continental con la que tenemos apenitas un vínculo comercial del orden del  0,7% del PBI de ventas a ese destino.

Fernandez Diaz tiene momentos en que me causa gracia como el parrafo que sigue, asi que al lo transcribo sin comentarlo: "Macri y Obama al lado de Trump parecen hoy dos grises socialdemócratas en la banquina de la historia. Pero atentos: también Scioli y Cristina quisieran tomar el té en la Trump Tower; a los mariscales de la derrota todos los colectivos los dejan bien.", Luego afirma que si Trump le diera la espalda a Cambiemos “los populistas nativos dirán que es el nuevo Perón (ya lo insinuó Guillermo Moreno) y si da respaldo a Macri confirmarán el prejuicio social y asegurarán que es un acuerdo de clase entre dos millonarios de la ultraderecha”.

El pasado peronista de Mario Wainfeld le hace tomar de distancia del gran perdedor electoral “se enfrentaban dos alternativas malas, prevaleció la peor”.  Pero finalmente empuje el carro de su discurso con el buey  que le es mas leal. Concluye Mario de Palermo denostando a la derecha global con Trump como pretexto: “el programa de Trump exacerba tendencias ya existentes y en ascenso aún entre aquellos que lo confrontaron en las urnas”. Añade que “sin ser agorero, un presidente que desprecia a las mujeres, a los gays, a los “ilegales” y gana estimula a otras personas o autoridades a emularlo. Los tiranuelos de oficina, los policías mal arriados, los burócratas del estado tienen un paladín”.

Pifia Wainfeld, y pifia fulería al aplicar mecánicamente el parteaguas izquierda/derecha a una cuestión que debería surfearla con psicología de masas. A propósito Daniel Eskibel describió en junio de este año a la masa critica del anaranjado: "El votante de Trump se siente vulnerable y amenazado. Económicamente perdedor o amenazado con perder (ya sea empleo, salario, poder de compra, hipoteca, bienestar de su familia…). No se siente escuchado ni representado por los políticos. Su personalidad está fuertemente anclada en el concepto de autoridad. Son personas que valoran las jerarquías, la obediencia, el orden. Son padres estrictos que reclaman de sus hijos respeto, buen comportamiento y obediencia (por encima de autonomía, curiosidad e independencia de criterio). Y se manejan con mucho mayor comodidad entre semejantes que entre desiguales, al tiempo que se sienten incómodos con la diversidad de ideas, personas o estilos de vida. Su decisión de voto le provoca alivio al canalizar su miedo y su ira hacia afuera, hacia los otros, los diferentes". A partir de alli Trump construye, alejado de la derecha de finales del siglo XX, cerca del mito reindustrializador  y proteccionista que le devuelve al obrero norteamericano empobrecido y expulsado del sistema su razón de existir, una bandera mas para la working class que para el sujeto que el partido republicano suele representar. De acuerdo que agita sabanas diciendo que son fantasmas, pero tenia que ganar tres elecciones uno en la mente de su elector y dos a la élites, a la mentalidad partidocratica y bipartidista de quienes debían votarlo, al partido republicano primero y al demócrata después. 

Morales Sola  intenta minimizar el yerro del gobierno y optimista con los suyos se anima a afirmar que Macri “apoyo a Hillary entre otros motivos porque pensó que garantizaba mejor la continuidad de los negocios y el intercambio de información sobre terrorismo y narcotráfico", en el posteo anterior pegamos unos  comentarios de Sergio Ranieri sobre la naturaleza de los negocios que intentó traer Macri de USA, y dijimos que todo eso se fue a la merda en el recuento electrónico del supermartes, pero que tampoco eran filantropía, si negocios (buenos y malos).

Van der Kooy califica de "desagradable irrupción de Donald Trump como presidente electo de los Estados Unidos", toda una definición para una corporación mediática que siempre teje negocios con la tecnología yanqui. Basta recordar la inversión anticipada de mil millones de dolares del equipamiento para la norma norteamericana de televisión digital que finalmente Argentina no implementó. Visiblemente aturdido por la noticia y desubicado como chupete en el tuje termina  a lo mapuche con una rogativa destinada al gobierno que tan desesperadamente de apuntalar: "Ahora (Macri) deberá imaginar un lazo más estable y permanente con el extravagante mandatario de la primera potencia mundial”.

El que  desespera en lunes es Ricardo Kirchbaum : "Si la “inversión” más productiva es la bicicleta financiera –ingreso dólares, los paso a pesos, compro Lebac, tomo ganancias y compro más dólares de los que invertí– la reactivación será solo parte de un relato, esta vez macrista" parrafada que, estimo, no necesita agregado, es de las que se explica por si sola y trasunta pesimismo que se vuelca al papel en estilo advertencia.

Blanck, sale del tema, aunque las denuncias trumpistas de fraude le dieran pie a la nota. Ensaya en clave de batalla cultural la pelea por el significado: "la boleta electrónica se imprime y se deposita en la urna. Queda como registro físico para el escrutinio final. El voto electrónico en cambio es virtual de principio a fin. La falsa identificación del punto clave de la reforma fue la primera trampa en esta discusión, instalada por ignorancia o por oposición al cambio. Desde el principio el kirchnerismo duro estuvo en contra de la reforma electoral, que ahora se discute en el Senado", relato si, pero de eso viven los multimedios de posición dominante en el mercado. Relato que apunta a "persuadir" a todos una jugada que intenta reponer la sociedad maniquea y 

Después de escándalo tucumano (no discuto si fue o no fue) Macri se vió obligado a subir "fraude" y reforma electoral a su campaña. Desde el primer rumor de que iba a presentarse el proyecto de reforma afirmé que si salía iba  a ser el único logro de gestión y promesa cumplida quee cambiemos iba a mostrar de cara a 2017 porque, como dicen los mas optimistas, los milagros económicos van a tardar en llegar. Para colmo en la PBA el massismo logró (en oposición constructiva y negociadora, que quiere decir yo te voto esto que no me va si vos te obligas votar esto otro que no te va) colar el fin de las re-re y miti miti por genero sin sopesar del intento entre bambalinas de discutir en Diputados la subrrepresentación y sobrerrepresentacion de los distritos electorales en todo el país, cuestiones que hacen de la propuesta de boleta electrónica un tema secundario. 

Ignacio Zuleta y Jorge Asis, no salen del escenario Guerra Fria para subirse a la multipolaridad de esta época. Explican todo en el marco de un maniqueísmo que deja afuera a la mitad del pais político.

Restaría repasar las buenas plumas del interior del país, a las que les vamos a empezar a dar bolilla porque el análisis con menos carga viral, por las operetas, está pasando por ellos,

La segunda cuestión: Pichetto/Massa
Pichetto lanzó dos especies muy fuertes esta semana y con tantos kilómetros recorridos ni por puta se me ocurre que ha sido espontaneo. Inmigración y Massa jefe del peronismo es causalidad y no casualidad.

Respecto a inmigración lo dice unos días antes de que el triunfo de Trump, después del Brexit y tantos otros indicios de que cierto sigloveintismo regresaba, pusieran en la agenda temas que el neoliberalismo había sepultado, el proteccionismo, la industria en cada país, la regeneración de puestos de trabajo y la política inmigratoria. Respecto a esta última fue dirigida -y apoyada- en USA por quienes al decir del uruguayo Eskibel "su decisión de voto le provoca alivio al canalizar su miedo y su ira hacia afuera, hacia los otros, los diferentes", que creo es de las pocas semejanzas que podemos anotar con respecto a nuestro país y al peronismo.

Herbert Hoover prometía devolver a USA a los viejos buenos tiempos de "dos coches en cada garaje y un pollo en cada cazuela", Trump toa una fibra sensible cuando lanza el "Vamos a obligar a Apple a fabricar sus malditos ordenadores en casa", Pichetto le vuelve a hablar al peronista que nos votó los últimos 70 años y se adelanta, con una visión peronista al tratamiento del temor/ira (que nos viene desde la edad de piedra) ante la irrupción en casa de la otredad. En un país de inmigrantes que  ha sido tradicionalmente hospitalario se impone ponerle limites al destrato al extranjero, Pichetto lo hace, "mano dura" solo con el que delinque. Ademas, explicita tirria ante la sospecha de que algunos "vivillos" borraron antecedentes criminales en sus registros para transferir criminalidad a nuestro país. En fin, se impone y propone Pichetto diferenciar entre el tano, gallego, turco, peruano, chino, boliviano o paraguayo laburante (argentinos y peronistas por definición por ser laburantes) y el chorro, ya sea de guante blanco o de gallina,

La segunda tiene que ver con sacudir el tablero interno y ser la voz de los gobernadores, el peronismo todo va hacia una etapa territorial, el que gana está sentado en la nueva mesa del poder que se va a conformar con los resultados de cada distrito en 2017, el que pierde acompaña o es cartera (por aquello de "cocodrilo que duerme....."). Si Massa gana en la PBA será lo mas competitivo en términos posibilidades de acceder al poder en 2019 o 2023 y punto, no se discute mas. Pichetto levanta las tranqueras con la que los mariscales de la derrota han construido su zona de confort.

Sencillo, Pichetto impone el "garrálapala", "ponete a laburar" y con esto nos vamos.