jueves, 10 de diciembre de 2009

Senadores del norte y del sur

El acuerdo opositor ya está (y en cualquier momento se rompe). Ahora falta el acuerdo oficialismo oposición, pero no por las comisiones o por dos o tres nombramientos más o menos, sino el acuerdo por las leyes, por que si hay algo que se teme en el mundo es la "paralisis legislativa".

Infobae en su edición de hoy nos informa que;
la futura conformación de las 25 comisiones que funcionan en el Senado respetaría la proporcionalidad del cuerpo que contará con un bloque oficialista con 32 integrantes que lo eleva como primera minoría pero en el que perderá la mayoría.

El Frente para la Victoria pretenderá sostener la presidencia de las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Presupuesto y Hacienda, mientras que en las restantes comisiones -tanto su presidencia como su integración- se repartirán de acuerdo a la nueva proporcionalidad del cuerpo.

El oficialismo tendrá la Presidencia Provisional, que volvería a recaer en José Pampuro; la vicepresidencia para el radical Juan Carlos Marino -quien ascenderá un escaño-; la vicepresidencia primera para otro oficialista; y la vicepresidencia segunda para el interbloque federal.
La proporcionalidad es mostrada como claudicación o imposición según el medio o el político que la narra. Y todo en los últimos tiempos se mide asi, ganador-perdedor, imponente-claudicante, etc.

Sin tanto dramatismo es una práctica parlamentaria habitual, vieja como el mundo y bastante racional.

Aqui una variante que para mi fuerza los términos pero protege a la política en general, a la política como arte de encontrar y construir las soluciones a los problemas de indole pública.

En 2001, durante el
107 º Congreso yanqui, el Senado del los U.S.A. estaba dividido en un espantoso miti-miti entre republicanos y demócratas y por lo tanto dependían del voto de desempate del Vice del gonierno que entraba Dick Cheney para darle a los republicanos la mayoría en el Senado.
La curiosidad radica en que el 107 º Congreso juró el 3 de enero, mientras que el presidente y el vicepresidente (y Presidente natural del Senado) no prestaron sus juramentos de rigor hasta el 20 de ese mes. Los demócratas contaban entonces con una estrecha mayoría técnica de 51-50 en el Senado durante esos confusos 17 días, mientras que pudiera mantener la ficción de que Al Gore continuaba lo más pancho e inexplicablemente (para el formalismo republicanista) de Vicepresidente de la Nación que pasó en los últimos treinta años de "Vigía de Occidente" a "Gendarme global".

Es decir que no solo se llegó a un acuerdo parlamentario sino que los tres poderes de la república se hicieron los distraidos para evitar una paralisis legislativa y el bochorno de deslucir una ceremonia que es tradicional.

La que sigue es una nota del 6 de enero de 2001 de "El Mundo" de España que relata desde afuera lo acontecido

ESTADOS UNIDOS
Demócratas y republicanos alcanzan un acuerdo para compartir el poder en el Senado

WASHINGTON.- Por primera vez en la Historia, republicanos y demócratas compartirán a partes iguales el poder en el Senado al alcanzar ayer un acuerdo que establece la división de los escaños en cada comité legislativo, ante el empate que existe en la Cámara alta (50 a 50) tras las elecciones del pasado 7 de noviembre.
El acuerdo, negociado previamente, por los jefes de las delegaciones republicana, Trent Lott, y demócrata, Tom Daschle, establece que todas las comisiones del Senado tendrán el mismo número de miembros de cada partido, incluso las presididas por los republicanos, desde que asuma sus funciones el próximo 20 de enero el presidente electo, George W. Bush.
Por primera vez en la historia el Senado está integrado por 50 demócratas y 50 republicanos, lo que le confiere al presidente de la cámara, el vicepresidente electo Dick Cheney, el papel de definir la mayoría.
«Si la solución que acabamos de alcanzar no es un milagro, por lo menos es histórica», explicó el senador Thomas Daschle, líder del grupo demócrata.
Su homólogo republicano, Trent Lott, indicó que esta solución es «realista» y que incluye, asimismo, un cambio en las reglas de la Cámara Alta, para que un empate a nivel de comisión no signifique la derrota de un proyecto de ley o nombramiento. En caso de empate a nivel de comisión, la medida se llevará ante el pleno del Senado para una votación final.
El proceso de aprobación de medidas en el Senado tiene la complicación adicional de que las reglas indican que para evitar que un senador pueda debatir indefinidamente (filibusterismo) sobre un proyecto de ley, se necesita el voto de 60 legisladores.
El acuerdo precisa, además, que si hubiese un cambio en la composición del Senado, es decir que muera o renuncie algún senador, volverán a adoptarse las reglas anteriores, por las cuales la mayoría dominaba los escaños de los comités legislativos.
A juicio de los demócratas la igualdad en la integración de las comisiones es fruto de la paridad de fuerzas en el Senado, aún cuando en definitiva sean los republicanos los que controlen el trabajo legislativo.
No obstante, hasta que se produzca el relevo en la Casa Blanca y la salida, con ello, del vicepresidente de Estados Unidos y presidente del Senado, Albert Gore, los demócratas mantienen la mayoría legislativa. Los republicanos recuperarán la mayoría en el Senado una vez Richard Cheney jure como vicepresidente de EEUU. A partir de entonces, el jefe de la mayoría volverá a ser el republicano Trent Lott.
El Senado tiene un papel crucial en el sistema político estadounidense. Entre sus tareas se cuentan la de aprobar los acuerdos y tratados internacionales y la de designar a los miembros de la administración. En el Senado anterior, los republicanos tenían 54 escaños y los demócratas 46.
La regla de oro del acuerdo fue la de no proceder a sancionar legislación de fondo alguno durante el interregno.

Habremos aprendido las lecciones del pasado y enfilaremos decididamente hacía la salida. Yo creo que si