viernes, 15 de julio de 2016

En busca de la hegemonia amarela



Macri margina a los radicales para galvanizar un canal institucional hacia el panperonismo, y para eso necesita que su gobierno deba mostrarse a imagen y semejanza del peronismo en las zonas álgidas de la gobernabilidad. Frigerio-gobernadores, Monzó-congreso, Ritondo-policía bonaerense, pero sobre todo, María Eugenia Vidal-electorado PBA.
Ahora bien: Macri estableció estos recaudos con el objetivo de sostener un grado competitivo de cohesión electoral en 2017. Consiguió una gobernabilidad que le permite llegar al 2017; si las amortizaciones políticas del ajuste disminuyen, el dosmilunista “Macri se cae, no aguanta” pasará a ser el argumento de los testimoniales.
La pregunta que queda por hacerse es si Macri puede, con esta dosis de gobernabilidad, armar una hegemonía. Hasta ahora Macri usó el Estado (ese poderoso artefacto militar hecho para los tiempos civiles de paz) para sostener un esquema de compensaciones sociales básicas al ritmo de la partitura del ajuste. Hay actores sociales deliberadamente excluidos de los incentivos como la clase media baja y las pymes.
Para lograr una hegemonía, el gobierno de Macri debería expresar una voluntad política expansiva, con un Estado más político “creador de sintonías finas” que habiliten representación, y un discurso político que documente la incorporación social de gran parte del voto prestado del ballotage. También necesita que la balcanización panperonista de hoy se mantenga y tarde en encontrar un autor. Como se ve, a Macri le faltan elementos políticos para una hegemonía pero tiene al Estado,  que como vimos en estos primeros seis meses de gobierno, es prácticamente con lo único que se puede hacer política en la Argentina.
por Luciano Chiconi en
http://panamarevista.com/un-poderoso-camion-de-guerra/