lunes, 18 de julio de 2016

"Hola, te habla Mauricio, el que te aumentó los servicios"

Tarifazo y después
by Aldo Pignanelli

Si el atraso tarifario era algo inobjetable, ¿por qué hoy estamos como estamos?
La cuestión en materia de políticas económicas casi siempre se resume en un cómo, cuándo, cuánto y para qué. El problema es que, hasta ahora, ninguna de estas preguntas ha sido correctamente contestada. Ya en abril estábamos padeciendo un aumento de precios generalizado en alimentos, luz, agua, telefonía, ABL, expensas, transporte, pero nunca supimos cuál era el plan. Finalmente el tarifazo llegó al gas … y explotó.
A las preguntas ¿cuánto? y ¿para qué? la respuesta correcta habría sido una auditoría de las empresas de servicios. Estas percibieron en carácter de subsidios una cifra superior a 30 mil millones de dólares cuyo destino desconocemos; ¿fueron a pagar gastos corrientes? Argentina quiere saber. Creer que la única caja negra ha sido la Obra Pública es casi como darle la razón a nuestra ex presidenta. Miles de millones de dólares fueron destinados también a la compra de energía, tanto como en carácter de subsidios a las empresas privadas. Pero seguimos sin conocer el verdadero costo de producción de gas y luz en el país ni a dónde fue a parar todo ese dinero.
Y hablando del costo de la energía, me permito aquí un paréntesis para referirme a los desafortunados dichos del ministro Aranguren sobre el hoy diputado Sergio Massa, quien fuera Jefe de Gabinete entre mayo de 2008 y junio de 2009. Quizás ignore que fue precisamente en ese período que los subsidios a las empresas de servicios fueron menores y que existía por entonces un superávit en la balanza comercial energética. Sólo a modo de breve ejercicio de memoria, diré que entre los años 2008/09 — en los que se circunscribe a la gestión Massa, la diferencia entre exportaciones e importaciones de energía en la Argentina tuvo un saldo favorable de 2800 millones de dólares.
Fue recién en el año 2011 — datos que el ministro debería conocer — que la Argentina comienza su proceso deficitario en la balanza comercial de energía, llegando en 2014 a una cifra récord, que arrojó un déficit de 7.369 millones de dólares. Ese año, además, se gastaron más de 20.000 millones de dólares en carácter de subsidios económicos a las empresas que prestan servicios públicos. En 2015, debido a la fuerte baja del barril del petróleo, el déficit se redujo a 5.700 millones de dólares. Insisto, el superávit de la balanza comercial energética en el período de Sergio Massa como Jefe de Gabinete fue de 2800 millones de dólares por año y los subsidios alcanzaban sólo a 3000 millones de dólares cada año.
El intento del ministro Aranguren de responsabilizar a Massa por este desbarajuste falló. Alcanza con un repaso de la historia reciente.
En fin, de vuelta en la crisis actual, se exige a la ciudadanía un enorme sacrificio — demos por descontado que esta vez no se robará un centavo — pero aún se le niega saber para qué valdrá el esfuerzo. ¿Para reconstruir el sistema eléctrico? ¿Para volver a exportar gas? ¿En cuánto tiempo? Silencio gubernamental.
Las pregunta ¿cómo? y ¿cuánto? incorporan el insoslayable componente social. Las cifras del INDEC CABA -por poner un solo ejemplo- alertaron sobre los ingresos de la mitad de los hombres y mujeres residentes en la ciudad más rica: $10.000 pesos para ellos y $9.000 para ellas. Mientras, se intenta justificar el costo de las facturas con absurdas comparaciones: “$600 de agua equivale a una botellita de $20 diaria” o “es el valor de un café, una pizza, una cena”. Lo cierto es que la botellita más el café más la pizza más la cena más … se transforma en una cifra cotidianamente impagable para la enorme porción de la población que, además, hace rato renunció a cafés, pizzas y cenas. Es evidente que, para la pensionada de Florencio Varela que percibe 4900 pesos por mes, la factura de $980 que le llegó por usar un calefón y una hornalla — no utiliza gas para calefaccionarse – no se mide en términos de “es una salida al teatro menos”. Basta una suma rápida para convocar a todos los sectores del país y acordar un punto medio que no comprometa seriamente el básico bienestar de la población.
Por último, el “cuándo” también ha sido un desatino. “Cuándo” pudo haber sido a lo largo de un año, a lo largo de dos años … o más.
En octubre, ya en primavera y con la mirada puesta en el verano y las habitualmente altas temperaturas, habrá una audiencia pública. Habrán sido diez meses de incertidumbre, de malestar, de angustia para muchos.
El informe de ENARGAS será suscripto por el que, hasta diciembre de 2015, fuera el presidente de Metrogas; algo tan normal como que nuestro ministro de Energía posea acciones en una prestataria. Pero ahora la ciudadanía está atenta.
Un Consejo Económico y Social pudo haber sido la forma constructiva de evitar todas estas marchas y contramarchas y de salir airosos de esta cuestión. Todavía está a tiempo de serlo. 
Aldo Pignanelli, ex Presidente del BCRA

http://www.clarin.com/opinion/Razones-exploto-tarifazo-gas_0_1615038527.html