lunes, 20 de julio de 2009

Verbitsky, no es personal

Victor Sueyro se descompone, lo llevan a la clínica, sucede lo que todos esperan que suceda desde hace mucho tiempo, desde que caminó hacia la luz por primera vez pero sin pasaporte y tuvo que regresar. Esta vez -que es la definitiva- no está la luz y entonces no sabe hacia donde ir, piensa que estando en el camino debe hacia algún lado aunque no sepa como ni hacia donde ir, intenta un rumbo, duda, cambia de dirección, tropieza, cae, se levanta, sigue, sin norte, sin sur, pero sigue.

La pucha ¡que jodido!, ahora que es nuestra oportunidad nos apagaron la luz. Y en la oscuridad todo se confunde, se trastoca, seguimos pensando lo mismo de siempre, pero eso ya no sirve, por que no tenemos la Cruz del Sur que nos guíe.

En medio de la oscuridad alguno la pega y acierta el rumbo que con luz jamás hubiese tomado. Entre esos algunos estan aquellos a los que ahora -por ejemplo- les caen bien tipos como Moyano y los intendentes del conurbano. Un paso adelante, por que antes el necesario condimento popular del guiso político nac&pop era considerado impresentable. Otros como Verbitsky sigue en la misma pero la oscuridad lo confunde y pifia (viejos rencores lo acorralan y se niega a hacer la cuentita de este modo).

De todas maneras seguimos caminando en la oscuridad. Seguimos tanteando y deduciendo la esencia de cada cosa que tocamos con los conceptos que hasta ayer sirvieron, pero hoy constatamos que hace rato se les pasó la fecha de vencimiento.

No nos apagaron la luz, nuestras categorías desaparecieron. Algunas por que eran anacrónicas desde hace unas decadas y ni siquiera pusimos las neuronas a ajustar su sintonia con el presente. Otras por que se hizo un trabajo fino de confusión.

Lozano en "Café las palabras" decía que en 1974 había sobre una poblacion de 22 millones de habitantes, poco mas de un millón de pobres y hoy sobre 40 millones hay 15 millones de pobres.
Ese es el gran dato que tenemos que pasar y hacer que se haga carne en los 40 millones de argentinos, que se instale en la conciencia, que "coma sesos".

Esa pobreza a erradicar es el gran objetivo y el gran desafío.

Abrumados por el corte de energía eléctrica aceptamos un instrumento con el que podemos recuperar tiempo perdido y "oxigenarnos" para seguir: el dialogo parece hecho
para detener el reloj del tímido avance: en estos años con altibajos se detuvo la generación de nuevos pobres, que no es poco pero no llena el hambre de transformación.

Gerardo Fernandez da en el clavo con el gran objetivo (el consenso cangrejo) que persiguen los que exigían dialogo y que estuvieron, están y estarán en la vereda de enfrente:
"el pensamiento conservador ha realizado un trabajo de hegemonía muy audaz logrando convencer a buena parte de la sociedad de que cualquier intento de reformular el actual estado de cosas es crispación y tentación autoritaria"
Sin ser por si solo un instrumento del cambio o de la regresión, el dialogo tiene aristas positivas y negativas.

Negativa: deja la puerta abierta para que estos tipos se salgan con las suya, claro, si de este lado del rio nos movemos sin inteligencia. Ellos vienen afiladisimos y nosotros en lugar de sacar filo hacemos mella en nuestro propio bagaje conceptual.

Positivo: es una oportunidad para poner en claro nuestro propio pensamiento ahora que es evidente que se nos apagó la luz. (Dialogo=debate= resignificaciones).

Cerrados en la infalibilidad de un hombre (o de un par de ellos) o de un registro interpretativo que es más nostalgía que faro, solo nos apartamos de las mayorías.

Repito, los conceptos no son inmutables, la fotografía ideológica de los cincuenta o setenta significa esclerosis y muerte.

El último año demostró que la mayoría de la población piensa que ya no hay más oligarquía. Pero nosotros seguimos como el Quijote embistiendo insensatamente molinos de viento.

Y sugerimos que el nivel de vida de esos millones argentinos que empobrecieron estos años fue a parar al patrimonio de "la Oligarquía" vacuna y señalar a la mayoría de los chacareros, como pertenecientes a esa oligarquía vacuna no fué ni efectivo, ni prudente, ni ajustado a la verdad.

El Presidente de la S.R.A. -el odiado Biolcatti- es un nieto de tanos inmigrantes que vino al pais como nuestros abuelos, con una mano atrás y otra adelante. Ahora este descendiente la levanta con pala, pero de allí a comparar su margen de ganancias y poder con el de las familias Anchorena, Martinez de Hoz, Santamarina, etc de los albores de la patria hasta la decada del '50 del siglo XX había una frontera muy marcada que no debimos cruzar.

Lo que los Biolcatti's boy's ganan no es nada al lado de las fabulosas fortunas y margenes de renta de aquellas familias. La verdadera oligarquía ponía y sacaba presidentes y equipos gubernamentales completos, no demostraban su debilidad y marginalidad respecto al poder cortando rutas.

Muchos de estos cortarrutas cool son los hijos que se quedaron con el negocio agrícola de una familia de una decena de hermanos.

Por supuesto que el hermano que se quedó con la chacra tiene que pagar impuestos, pero de ahi a no reconocer que medido en decadas de historia familiar lo que llamamos “la ganancia fácil y exorbitante de toda la producción sojera” caia parada en el imaginario chacarero como una compensación al sufrimiento y esfuerzo familiar y debió ser presentado como un compartir y no como la exacción de una revolución que nadie ve en la realidad. Ademas sería buen punto de partida para empezar a predicar que "el crecimiento económico a tasas chinas, el aumento significativo del salario mínimo de activos y pasivos y la caída de la desocupación" fue a consecuencia de las decisiones de gobierno (ademas del sacrifico personal y familiar y la suerte de contar con una coyunturaeconómica internacional favorable).

Los hermanos y sobrinos, esos otros "gringos" no chacareros viven en ciudades del interior y en las capitales, viven aqui en Buenos Aires, a algunos les fue mal y a otros les fue bien y son profesionales independientes, talleristas, comerciantes, pero no dejan de ser "gente de campo" y afirmar que ellos arrojaban manteca al techo en Paris en su juventud no fue la mejor idea. Y ese folletín sepia es el que repartimos. No es cierto, la familia chacarera se la peló tanto como la del obrero metalurgico, o la del cartonero que seleccionan y levantan nuestros deshechos por que aún entre todos no le pudimos crear un empleo formal.

Hay que empezar con la autocrítica sin tono "harakirista" y pensar que hay que llegar al siglo XXI con categorías del Siglo XXI.

A su manera, en su tierra y debido a su experiencia personal y colectiva la nicaragüense Gioconda Belli (*) arroja la primer piedra y confiesa
Nuestro idealismo se había nutrido de una ideología igualitarista que soñaba con el fin de la explotación y con el establecimiento de un sistema que redistribuyera la riqueza. Hablábamos de “tomarnos el cielo por asalto”, citando a Marx y también creíamos en la “dictadura del proletariado”, el partido único de vanguardia, el centralismo democrático y el internacionalismo. Nuestra hazaña de haber conducido al país a emanciparse de la dictadura, nos llevó a auto-nombrarnos representantes de todo el pueblo y a pensar que quienes no compartían nuestra visión eran enemigos de los intereses populares.
Así fue que dividimos nuestra pobre y atrasada realidad usando concepciones maniqueas, entre “burgueses, oligarcas y vende-patrias” y “patriotas, compañeros y sandinistas”. Unos representaban todo lo malo y nunca podían decir la verdad y otros representaban todo lo bueno y nunca podían equivocarse. Esa división arbitraria, la intolerancia a todo el que no aceptara estos predicados socavó la unidad que la lucha antisomocista había generado. El descontento derivó en apoyo a los grupos armados organizados, con la ayuda de Estados Unidos, a partir de los remanentes de la Guardia Nacional. Nicaragüenses humildes se volvieron tan enemigos de la revolución como los más adinerados y directamente afectados.
Poco democráticos fuimos. Casi ningún espacio concedimos al pensamiento crítico.

*al artículo de Giconda Belli llegué gracias al agente de CIPOL

5 comentarios:

bahia ruge dijo...

muy bueno el artículo de esta mina!!

donchango dijo...

Los que dicen que en el 74 estabamos bárbaro padecen de alzheimer o como se escriba.

Anónimo dijo...

OMIX, todo bien, pero Gioconda Beli es la Beatriz Sarlo de Nicaragua.

Mechi

Luis dijo...

claro, claro, biolcati Presidente carajo!
me parece que la que no advirtió los cambios que se produjeron hacia el interior del sector agroexportador sos vos.
lo único que falta es que definamos a las clases sociales por sus nombres y apellidos.
por favor.

moderador dijo...

Muy bueno el posteo, apunta a debatir los grandes temas.
Es un buen disparador, mal hacemos en cerrarnos y exigisrle a la gente que se arrepienta y vuelva corriendo a pedirnbos perdón, tambien valoro la imparcialidad en "Biolcatti no es oligarquia, pero Biolcatti la está levantando en pala y tiene que tributar más".

No hay que comprar los trajes hechos en materia política con un catálogo de modas (figurín) del sigloXIX. Si no son construcción colectiva no encajaran nunca en el cuerpo o no serán rechazados por anacrónicos.