viernes, 8 de marzo de 2013

El candidato natural en los momentos amargos

Con ingenio un amigo de la casa twiteaba esta definición: 
"PRI es el PJ con la sucesión resuelta + sindicalismo + Slim + Clarin"
El pejota nunca tuvo la sucesión resuelta via democrática, salvo cuando la socialdemocracia caló en nuestras filas y pudimos institucionalizarlas en las elecciones internas directas de candidatos, fruto maduro de la "renovación peronista". La nota de P. Mendelevich que subimos en el posteo anterior resume esto que decimos.
Ahora vamos a leer otra, sin olvidar que la pregunta de fondo sigue siendo: ¿Acierta Scioli al proponerse como candidato natural en 2015? 
Sin candidato natural
Hubo un marcado voto anti-Menem; pero el más golpeado en el peronismo fue Duhalde
Por Carlos Eichelbaum, de la Redacción de Clarín. 
27 de octubre de 1997
El voto, expresado en el volumen de una ola que pocos preveían, parece haber tenido una motivación prioritariamente anti-Menem, la forma de un voto castigo contra el gobierno nacional. Pero, curiosamente, sus consecuencias políticas provocaron mayores daños a Eduardo Duhalde, a su proyecto presidencial, que al propio presidente Carlos Menem.

Es demasiado pronto para saber cómo puede procesar el justicialismo una experiencia que debe atravesar por primera vez en su historia: la de asumirse derrotado en las urnas cuando está en pleno ejercicio del gobierno nacional.

Se trata, en buena medida, de la presencia en acto del temido fantasma del 87 de Alfonsín transformado en el 97 de Menem. Con un agregado que se impone inmediatamente: empieza a campear la sensación de que puede no haber un 99 de Duhalde.
Porque la primera conclusión que ofrece, hacia adentro de la fuerza, la amplia derrota electoral de ayer del peronismo es, precisamente, que se quedó sin candidatos naturales para la sucesión del 99. No es un dato menor recordar que quien había acuñado esa fórmula, aplicada a sí mismo, fue Duhalde.
Y, sin candidatos naturales, aun en una derrota de la que los indicios lo señalan como el principal elemento causal, Menem se asegura por lo menos que no deberá compartir con nadie los dos años que le quedan en el poder. Más aún, que puede ser quien controle y defina la estrategia para remontar el golpe hacia el 99, lo que implica además la posibilidad de opinar decisivamente en la construcción de una candidatura partidaria.
En su mensaje de ayer, grabado sobre las primeras y duras informaciones de las encuestas de boca de urna, el Presidente había hablado de su decisión de seguir con el manejo de los tiempos. Habrá que entender que lo hizo sin inocencias.
Menem había recorrido un período de campaña con la actitud de disputar sin concesiones el centro de la escena. Para él, para la interpretación de la elección que decidió imponer a la gente, se trataba de un nuevo plebiscito sobre su gestión.
Nosotros o la nada, fue la síntesis permanente de su mensaje. El perfil del voto indicaría que el Presidente consiguió imponer su interpretación. La gente concibió su voto como un sí o un no a Menem, y mayoritariamente prefirió el no.
Es cierto que la derrota que sufrió en la provincia de Buenos Aires fue el resultado de un voto del distrito inscripto en esa ola nacional. Una ola que arrastró en su caudal a buena parte del electorado tradicionalmente peronista, y en términos de estratificación a sectores amplios de la nueva pobreza y, también, de los pobres estructurales.
En función de las ulterioridades del resultado, no es que Duhalde no haya sido capaz de mostrar las diferencias de su modelo bonaerense respecto del modelo menemista.
El problema para el gobernador es que no pudo convencer al electorado que en las elecciones del 97 estaba en juego su proyecto.
En el juego interno del justicialismo, la candidatura natural de Duhalde nunca implicó un equivalente liderazgo natural de dimensión nacional. Era el resultado del poder numérico de su distrito, sumado al poder estructural de su aparato y al áurea de infalibilidad electoral que rodeaba la historia del gobernador.
La imposición de esa realidad, hasta ayer, era duramente confrontada por el menemismo puro; resistida sordamente por algunos caudillos peronistas del interior más independientes, o aceptada especulativamente por otros.
Tras los resultados de ayer, parece obvio que el menemismo puro se sentirá en condiciones de profundizar la confrontación con Duhalde.
Es cierto que la elección no hace sino alejar las posibilidades de que Menem piense en algún atajo re-reeleccionista.
No lo es menos que ninguno de los precandidatos alternativos a la presidencia que, con guiños menemistas, trataban de neutralizar el proyecto duhaldista -Palito Ortega, Carlos Reutemann- pueden reclamar éxitos especiales en la jornada de ayer, aún cuando no hayan sufrido derrotas personales.
Pero a Duhalde se le acabó la imagen de infalibilidad, un quiebre que puede empezar a escribir una nueva historia incluso en el seno del aparato partidario bonaerense, en el que ayer mismo se escuchaban cuestionamientos duros a su conducción de la campaña.
La derrota frente a la Alianza en el territorio bonaerense adquirió connotaciones dramáticas, si se tiene en cuenta que se perdieron bastiones supuestamente inexpugnables, como la Lomas de Zamora del propio Duhalde o el Lanús de Manuel Quindimil, y que se ganó por apenas una luz el búnker de La Matanza.
Los próximos días deberían empezar a dar indicios esenciales sobre la actitud frente a Duhalde y frente a Menem, de los jefes peronistas que salvaron la ropa, o ganaron muy bien en sus provincias.
El pampeano Rubén Marín, el santacruceño Néstor Kirchner, el puntano Adolfo Rodríguez Saá, el salteño Juan Carlos Romero, con todas sus diferencias convergerán para imponer un replanteo general de la relación de fuerzas nacional del justicialismo.
El poder de atracción de una Alianza consagrada como alternativa de poder será otra variable central en la dinámica política del peronismo de los próximos meses.Varios de los principales dirigentes aliancistas -primero Chacho Alvarez y Raúl Alfonsín, después también Graciela Fernández Meijide- hablaron desde el nacimiento mismo del acuerdo de la necesidad de generar una pata peronista.Ayer, en sus primeros mensajes de triunfo, Chacho y Graciela recordaron con énfasis el carácter abierto, incompleto -no están todos los que deberían, dijo la senadora ya electa diputada- de la Alianza, un gesto claramente dirigido a los dirigentes descontentos del peronismo que se sientan impulsados al salto por el voto por el que ayer optó buena parte de sus bases.
Ese segmento, el de la transversalidad posible, se convirtió desde ayer en una manifiesta zona gris que tiñe una porción del espacio peronista.
Porque en ella podrían llegar a ensayarse, también, los caminos de Duhalde para restaurar su proyecto presidencial.Para el 17 de noviembre, habrá que ver si se mantiene la convocatoria, está prevista una reunión fundacional de una corriente progresista según algunos, o de recuperación de banderas históricas del peronismo según otros, convocada por el entrerriano Jorge Busti -otro derrotado de ayer- y Kirchner, y que incluye en el proyecto a la cara progre de Duhalde, el vicegobernador Rafael Romá.Duhalde nunca dejó de imaginar para su proyecto la incorporación de sectores orgánicos de la Alianza, desde los frepasistas que vienen del peronismo hasta radicales con perfil propio, como el cordobés Ramón Mestre.Pero, claro, esa es una historia sólo balbuceada. Por ahora, Menem y Duhalde, y el conjunto del peronismo, deberán empezar a explicarse en qué medida, y con qué explicación, ya no son lo que eran hasta la mañana del domingo. 
Lunes 27 de octubre de 1997
http://edant.clarin.com/diario/1997/10/27/t-00801a.htm
Que similitudes y diferencias encontramos entre el tiempo de la nota y el actual, entre aquel Duhalde y este Scioli
Ob
Pd: una pregunta adicional dirigida al sciolismo: ¿que pasa si el centroizquierda programa tu derrota?

14 comentarios:

Jack Duluz dijo...

Más allá del juego imaginativo que proponés, hay algo que no se puede dejar de lado de ningún modo: Duhalde tenía una maquinaria electoral y territorial sumamente aceitada y poderosa, algo que DOS no tiene ni tendrá, al menos en el corto y mediano plazo. El Manco no pudo llenar si el 70% del Único y lo sé porque vivo a 3 cuadras; además, mucha de esa militancia no es "sciolista".

OMIX dijo...

Jack
Tampoco veo en esta la emergencia de una fuerza -por fuera del peronismo- como lo fue la Alianza en su momento que iba comprometiendo las posibilidades de exito del "candidato natural".

Capitán Yáñez dijo...

Similitudes, absolutamente ninguna. El "efecto tequila" (México 1995) fue una bomba de tiempo instalada en el Consenso de Washington, que era el Manual de Instrucciones del tandem Menem - Cavallo. En el '97 no sólo empezaban a salir a la luz los tremendos estragos que causó en las ya antes castigadas clases "bajas", sino también en la clase media, que empezaba a despertar con un baldazo de agua fría de su ridículo sueño primermundista. El Chacho operó bien sobre el asunto y su mensaje caló hondo: el problema era la corrupción, convertibilidad sin Menem (ni Duhalde, por extensión) era la solución. Las clases medias de la Pampa Húmeda, que advertían que algo no andaba bien pero no tenían ni idea de qué... se tragaron el anzuelo.
Desde hacía algún tiempo, "líneas medias" del peronismo bonaerense venían avisándole a "los jefes" que algo se estaba empezando a romper. Los jefes no dieron bola. A los más belicosos nos mandaron al destierro... y así empezó la historia de la derrota del '99 (que por muy poco no incluyó a la provincia, que ganó sobre la hora con un penal que manoteó el arquero, pegó en el palo y luego entró... y apenitas). Lo que vino después es conocido.
Cualquier semejanza con la realidad actual es pura coincidencia.
Al amigo Jack, Duhalde no tuvo jamás ninguna maquinaria de ninguna clase. El "todopoderoso aparato del PJ bonaerense" nunca existió. Ni existirá. Menos que menos con un Scioli ("interventor porteño", diría Omix)al frente. Pero esa es otra historia.

Jack Duluz dijo...

Absolutamente, Omar.

Jack Duluz dijo...

¿Cómo es eso, Capitán? Interesante. Lo escucho.
Saludos

Anónimo dijo...

Una diferencia grandota es que habia ganas de castigar. Y yo no me apuraria a decir hoy que en 2015 va a haber ganas de castigar a alguien.

Capitán Yáñez dijo...

La provincia es un monstruo, demasiado grande y con realidades tan diferentes que a veces son directamente contrapuestas. Digamos, además, que en ese adefesio al que se le llama "Región Metropolitana" (CABA más partes del denominado "primer cordón del conurbano") buena parte de su población piensa más en porteño que en bonaerense. Incluídos los dirigentes políticos, claro está.
Un "aceitado aparato" debe incluir una mínima unidad de pensamiento y una mínima "unidad de acción". Demasiados distritos (ciento y pico), generan, inevitablemente, demasiados caciques... Supongamos que todos ellos sean, para simplificar, peronistas ortodoxos (sólo por llamarlos de algún modo) capaces de recitar de memoria y con convicción La Comunidad Organizada y el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional. ¿Qué unidad de acción puede haber entre Rojas - Pergamino - Colón, donde la renta sojera reina sin contendientes y La Matanza, donde la soja es conocida sólo por las milanesas que seguramente muy pocos comen? Ahí, la cosa se vuelve peliaguda, porque ya no depende de los caciques... y tal vez ni siquiera del gobernador.
¿Se entiende? Complejo el asunto, pero así es. Los problemas del intendente de Avellaneda se parecen mucho a los de Macri, cosa que al de Ayacucho le importa un bledo, porque los de él son completamente distintos. Cuando algo como el ya célebre "conflicto del campo" divide aguas, al de Avellaneda le cuesta nada ponerse, con entusiasmo (real o ficticio), del lado de acá. Al de Chacabuco la cosa le resulta mucho más difícil. Situaciones mucho menores ocurren cada tanto y los tironeos son igualmente difíciles. Y a veces dejan huellas que no se borran fácilmente.
En suma, en el mejor de los casos, todos pueden encolumnarse, en una elección, detrás de alguien... pero denominar a eso "aparato bien aceitado" es una exageración desmedida.
En tiempos del supuesto "aparato duhaldista" había dos líneas internas, la Liga Federal de Toledo y el LIPEBO -ahora resucitado, parece- de Mercuri. Pues bien, a causa de esos tironeos de los que hablamos, en algún distrito llegó a haber tres "ligas federales" y en otro dos LIPEBOS... lo cual no suena mucho a "aparato aceitado". De ahí la casi imposibilidad de gestar un candidato a gobernador más o menos potable para todos (Balestrini pudo haber sido)... y de ahí las "intervenciones". Ruckauf siempre anduvo en pelotas (así terminó)... y Scioli más o menos.

OMIX dijo...

Es decir que otra diferencia es q el del 97 fue un voto castigo y en estas el gob nacional puede darse el lujo de plebiscitar la gestión, ¿se puede resumir asi?

Capitán Yáñez dijo...

Empecemos por decir que las elecciones de "mitad de período" son siempre una especie de plebiscito, le guste o no al gobierno de turno, pueda darse el lujo o no.
No estoy seguro de que lo del '97 fuera mayoritariamente un "voto castigo"... o en todo caso ¿a quién se castigó?. Podríamos decir, genéricamente, que a "la corrupción", y en esa bolsa caían tanto el Turco como Duhalde. Pero había, además, variables locales siempre difíciles de analizar, y, sobre todo, una figura fuerte como la del Chacho Álvarez en el papel de referente opositor. Y la UCR todavía era la UCR, asunto no menor, sobre todo en la pcia. Allá por el Norte, el Frente Cívico y Social catamarqueño era una aplanadora, y en Tucumán, si la memoria no me falla, el bussismo todavía arrastraba mucho. En la madre de las batallas, la de la pcia. de Bs. As., las listas del peronismo daban cierto pánico... a propios y ni que hablar a extraños.
En fin, no es fácil resumir, pero si hubo voto castigo fue genérico, y abarcaba tanto al gobierno nacional como al provincial, que a diferencia del actual, se había abierto del nacional y no sólo en fotos. Como se decía entonces, Duhalde había "alambrado la provincia", no porque dispusiera de un "aparato aceitado" sino, más que nada, porque el peronismo bonaerense veía una luz al final del túnel (el fin de Menem)y con ella la posibilidad de "ir por todo", para usar un término en boga. Y plebiscito las legislativas (solas) siempre son, con lujo del gobierno nacional o no.

Anónimo dijo...

interesante el debate, pone en discusión varios elementos: maquinaria o aparato electoral y territorial más o menos aceitado, una fuerza opositora potente montada en el discurso de la corrupción, cuestiones macroeconómicas, hasta una derrota programada.

Anónimo dijo...

Discrepo con el discurso de la corrupción, me late que la cosa no va a ir por ahi.
La crisis ha golpeado como el tequila pero no ha sido con aquella dureza. Esta vez estamos protegidos, e aquel momento era el amor libre y sin proteccion, cualquier enfermedad se nos pegaba. Aqui si corresponde un ¡ gracias Nestor y gracias Lavagna!
Se ha avanzado bastante en terminos de protección social, la AUH es una de esas antiguallas, las jubilaciones es otra, como para que la pobreza estructural diga que la crisis lo afectó.
Y como la crisis no es tan profunda el que esgrima la corrupción como caballito de batalla es boleta, a la gente no le importa tanto ese punto cuando todavia queda hilo en el carretel.
Cervantes, el manco de Lepanto

Anónimo dijo...

Puede que haya otros tópicos por los que la gente quiera "castigar" o "plesbicitar".
Arriesgo: los republicanos dirán que están cansados de los avances por sobre las instituciones, pero eso no va a mover el fiel de la balanza porque los rep en america Latina son pocos.
La provisión del bien publico seguridad, sera uno de ellos y empieza a campear el trabajo.
Cervantes

Capitán Yáñez dijo...

Cervantes: como anda el mundo, sería muy deseable que el asunto "trabajo" fuera puesto en el centro de la mesa, pero... la realidad es que en ese tema sólo el kirchnerismo puede sacar pecho. De Narváez mandó a la calle a varios miles de laburantes antes de vender Casa Tía como "empresa eficiente", el Momo Venegas pretendió extorsionar al Turco y luego a Kirchner para obtener el oro y el moro a cambio de blanquear trabajadores rurales... y siguen las firmas. Sólo un reverendo caradura como Macri -que no suele hacerlo, dados los antecedentes familiares- o semejante se animaría a poner el "trabajo" en el centro de algún debate.
Aunque, repito, como anda el mundo sería más que deseable.

Anónimo dijo...

Estamos hablando de otros peronistas, los que acompañaron el modelo, pero mire amigo Yañez, sáquese el sombrero, siéntese y tomemos unos mates.
Ahora dígame, con la mano en el corazón, ¿cree ud que los Kirchner -los millonarios kirchner- + cristobal + lazaro + elstain + etc son distintos como empresarios a Macri o al Momo -q tambien es empresario?
Vamoooooos, afloje con chicanas baratas, los capitalistas son iguales aqui y en la China (alli, dicen, son peores, hablemos sin prejuicios, unidos por la solidaridad de clase.
Hablemos de política, sin prejuicios, ni preconceptos, dejemos el maniqueísmo que hasta acá la llevábamos bien.
Hablemos si Macri en política es distinto a los k, y en ese caso le doy la derecha, pero no se me ofenda, si quiere le doy la zurda.
Yañez cuando se detuvo la fabrica de crear laburo en Argentina, ¿en 2006, 2007?, esto está agotado.
Cristo hizo resucitar a Lazaro, acá salvo baez, nadie consigue laburo ya, están los chicos bien muertos con eso.
Cervantes, manco pero no gobernador