jueves, 20 de noviembre de 2014

El estallido del UNEN y la Campaña "vamos Ganando" del kirchnero-sciolismo

Leemos 
El escenario electoral de cara a 2015 se presenta hasta esta semana compuesta por cuatro fuerzas que protagonizan la pulseada el Frente Renovador, el Frente para la Victoria, el PRO y el FaUnen. Pocos movimientos le bastaron  a Sergio Massa para precipitar al macrismo a abandonar su postura de equidistancia de las dos tradiciones políticas que gobernaron desde 1983 a la fecha (tercera vía) para abordar el intento de sumarse a la interna del FaUnen donde se veía seguro ganador. Estos dias el radicalismo se expidió sobre sus criterios acerca de las alianzas electorales a encarar y le cerraron la puerta a un acuerdo nacional con el PRO (y otras fuerzas). Tal resolución impacta sobre las posibilidades del macrismo que queda aislado en Capital Federal. Lilita Carrió acaba de anunciar su disgusto por que la disposición radical impide ampliar la coalición. Todos coinciden en el debilitamiento del FaUnen y el peligro de que vuele por los aires.
Mucho se ha escrito estos dias sobre los candidatos de las fuerzas opositoras pero el sociologo Marcos Novaro se adelantó a plantearse un tema poco explorado: ¿cual sería el efecto para Scioli de un debilitamiento del UNEN? 
Novaro dixit:
"Nunca estuvo tan cerca Scioli como hoy de lograr su meta, convertirse en candidato presidencial del oficialismo. Y nunca como ahora el gobernador bonaerense se asoma al abismo del poder: avanza trastabillando por el filo de la navaja, entre quedarse con el premio mayor o perderlo todo.
Scioli necesita, tanto o más que Cristina, polarizar la competencia entre peronismo y antiperonismo, y entre el populismo distributivo y la reacción neoliberal, lo que le permitiría antagonizar con Macri y devaluar al resto de los protagonistas, en particular a Massa. Es él más que Cristina, además, el que necesita que se agite en el peronismo el temor a perder el control del estado nacional, para desalentar los puentes que hoy comunican al peronismo con el FR, fluidos en casi todo el país. Y también necesita que la oferta electoral permanezca lo más fragmentada posible, para asegurarse de que el oficialismo siga siendo la primera minoría y ser el que entre primero al ballotage, o mejor todavía, evitarlo. Pero cada una de estas necesidades encuentra serios obstáculos para satisfacerse.
La competencia presidencial está ya evolucionando de un juego entre cuatro o cinco a uno más cerrado y sólo entre tres (Massa,  Scioli y Macri).
El declive de FAU es, en este sentido, una mala noticia para Scioli, una buena para Macri, pero sobre todo una muy buena para Massa..."
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