jueves, 9 de agosto de 2012

mancuso (uan)

Salimos de la estación de Once, sentados en un micro repleto de gente que parecía haber tenido una jornada agotadora y volvían en busca del descanso que repara, para retornar al otro en profesión de fe a la rutina de los días hábiles que los aliena.


Paseo del Bosque.
Cielo gris, llovizna, caminamos unas cuadras soberbias, el manto sepia de las hojas secas y caídas crepitaban bajo las suelas de nuestros zapatos. Nos sobraba tiempo, disfrutamos el crujido de la hojarasca que nos niegan nuestros otoños conurbanos con sus calles tan vacías de arboledas como generosas en baldosas flojas. Hasta que llegamos a ese bar en una esquina cualquiera de La Plata.

Entramos, el  aroma intenso del café, el humo de los cigarrillos y la omnipresente humedad creaban una atmósfera que podía cortarse a cuchillo. Los diálogos, las risas, la gestualidad estaban impregnadas del gozo interior de quien se sabe cool. La música no muy suave y las pantallas de unos televisores en "mute" clavados en un canal de cable cualquiera que al llegar transmitía un inaudito recital  construían el marco incongruente que explica sin que nadie entienda de que se trata la magia que los reune en el lugar.

Es la locación ideal para el psicobolche que intenta fundar su crítica a la bohemia pequebú, haciendo un esfuerzo enorme por mostrar que hay tipas y tipos que se hacinan con el único objeto de disimular que sus días han caído en una insoportable monotonía.  El cliché facil al que recurre aquel que no aprueba el enlatado televisivo, la canción de Rodrigo o del Puma Rodriguez, o Culo Rivero y su gran, hermoso, divino orto que roba las miradas de todos -del ciego inconsolable del verso de Carriego, incluso-. Aquel juez implacable de visión socarrona, porteña si se quiere, que despotrica a diestra y siniestra de la misma burguesía que le compra libros, devora sus películas y le permite gloria y dinero en cantidad suficiente como para comprar la carne que llevará a su cama y que jamás comería de no ser un cagatinta "transgresor", puede hacerse un festín en un lugar así. Pero yo estaba ahí y aunque de casualidad era uno mas, confundido entre las mesas, las tipas, los mozos, los vasos. Uno más y sin imperio pá negarle el derecho a los otros de vivir su existencia como se les cante las bolas y juntarse con quienes y donde quieran. "Vive la liberté, mierda, carajo" diría "la dueña", la viuda vieja y zorra que ahora usa el apellido del difunto cuando en vida el jamás lo hizo, y  que tan al pedo cruzamos en honor a la confrontación que -nos convencimos- dibujaría el contorno de una  nueva identidad, como si estos detalles personales de ricos y famosos importasen en política. 

Para ser sincero en esa esquina no vi otra cosa que no fuese gente que se endeuda para cambiar el auto una vez al año, algunos pechos tuneados y mas que obvios esposos con barriguita que la juegan de solteros por un rato.


Al rato de llegar el amigo que nos esperaba nos saca de ahí y en su auto nos lleva a un comedero de esos pensados para sibaritas que no es mi caso, pero bienvenido. 

Sentados en el restó conchetito, nos relajamos y empezamos a hablar.

Uno, como para empezar, tiró algo parecido a lo que lanzó estos días el amigo Ricardo
El oficialismo tiene un par de cartas en la manga: una posible reforma constitucional que habilite una re-reelección, un delfín à la Dilma, participar en la mesa de la que surja un candidato peronista y ahí están, también, las Primarias abiertas simultáneas y obligatorias. El kirchnerismo es una cultura política y cada cultura busca perpetuarse a sí misma. No es pecado. No es real, tampoco, pretender que ocurra por mandato divino o por pensar que a uno lo asiste la razón. (loshuevosylasideas.blogspot.com).
Peronistas, los tres, a ninguno se nos ocurrió el kirchnerismo por las suyas como hipótesis, aunque el que menos quiere al kirchnerismo seguro lo desea íntimamente pero sin ponerlo como opción válida. De mi se sabe que a la re-re la veo lejos. Es mas he escrito por ahi que es puro artilugio para no ser "pato rengo" ante tempus. 

A la alternativa del "delfín" se me ocurre queda atrapado en la bifurcación donde los indicadores señalan que surge del peronismo o es expresión de un solitario kirchnerismo, el colectivo que al 2015 -y a mi humilde entender- lo único que arrastraría a esa altura será el dolor de ya no ser. 

Entonces no me queda, hoy por hoy, mas que pensar en Scioli.

Y si partimos de la base de que con alguien o contra alguien hay que competir y estamos parados sobre el casillero de un tipo o una tipa que si le va bien es presidente/a y si le va mal es gobernador/a, entonces hay que pensar bien que es Scioli?, quien es Scioli?, para hacerle la segunda o para enfrentarlo.

Se animan  a contarme ustedes que representa, que vende Scioli, sin discutir su condición de "tipo muy popular", valga la amplitud del término.

¿Que tal si empezamos a descular a la esfinge mancuso?