viernes, 30 de agosto de 2013

"jalones de victoria, promesas de derrota".

Aviso a la población que lo que sigue es texto trosko.

Fernando Rosso, caballero de fina estampa, utiliza el Faber Nº 2 como daga y la entierra en el bonaoartismo que supoimos conseguir. 

De su pluma leemos:
El cachetazo del 11 de agosto pasado fue una expresión distorsionada, moderada, por coyunturales condiciones económicas extraordinarias (mucho más coyunturales y mucho menos extraordinarias que las 2010-2011), de todas estas tendencias juntas (incluida la emergencia de la izquierda). 
En esta historia general se inscriben los giros actuales. Primero fue la sciolización para intentar no perder las elecciones en la provincia de Buenos Aires, dado que el resto ya estaba perdido. Y en este punto es interesante hacer una digresión en la comparación. Porque entre los motores del segundo giro táctico, estaba frenar la emergencia de los "competidores internos" frente la crisis de sucesión, en momentos en que se intentaba construir la utopía de Boudou como el "sucesor", cuyo mérito mayor era la carencia de todo poder propio. Es decir, era una lucha esencialmente contra de Scioli, cuando el kirchnerismo creía todavía en el "programa máximo" de convertirse en una genuina mayoría nacional. "Paradójicamente", este nuevo intento de recuperación y sus giros (suba del mínimo, aumento del 10% a empresarios) se hace en lucha por y junto a Scioli, el que espera cobrar toda la factura junta en 2015. Como siempre, y como no podía ser de otra manera, el bonapartismo responde de contragolpe y determinado por las condiciones generales. Ya no es una lucha por avanzar a consolidarse como mayoría nacional, incluso algunos reconocen que reducidos a su núcleo duro, al kirchnerismo paladar negro, son apenas el 10%, acercándose peligrosamente al Frente de Izquierda. 
Ahora se trata del "programa mínimo" de no continuar reduciéndose a su mínima expresión. Es decir, para que no se dispare Massa y los ponga en crisis terminal, con serio peligro de helicóptero.
...
Habrá que ver las consecuencias concretas de los nuevos giros, pero las aspiraciones del kirchnerismo senil, son cada vez más modestas. Pelearle desde atrás al municipalismo, a golpes de gasto público (y después vemos) y de sciolismo levemente kirchnerizado. Si fracasa la recuperación, gana el masismo. Si "triunfa", el kirchnerismo se sobrevive acomodándole la alfombra roja a Scioli 2015. Son parafraseando a Munis, "jalones de victoria, promesas de derrota". 
Completo y con fritas clicando aqui: http://elviolentooficio.blogspot.com.ar/2013/08/ni-de-izquierda-ni-de-derecha-sino-todo.html