miércoles, 7 de octubre de 2015

Malvaviscos

Mientras esperamos la confirmación de las autoridades electorales de que entramos al balotaje leemos.

Recomiendo

a) Análisis del contexto  en el que se inserta la primera elección directa de los parlamentarios argentinos al Parlasur por Gonchi Bustos
La firma esta semana del TPP (o de un primer paso hacia el mismo), uno de los dos “mega-acuerdos preferenciales” que se impulsan hoy desde Estados Unidos como respuesta sistémica al avance chino, tiene su expresión regional: el acceso privilegiado, aunque subordinado, de los llamados “aliados del pacífico” a un anillo asiático que incluye a Estados Unidos y Japón, pero excluye a China. 
Por lo tanto, podríamos definir al TPP como el mayor acuerdo “glocal”, en tanto vía intermedia entre la estrategia multilateral y la estrategia bilateral en torno a potencias desarrolladas. Esto nos servirá para comprender la diversidad de mesas donde actualmente se negocian los vínculos económicos de privilegio. Hay otro acuerdo más de este tipo, entre Estados Unidos y la Unión Europea, actualmente en negociaciones. A su vez, ese segundo acuerdo, más demorado, tiene su expresión regional en los países del Mercosur, aunque las negociaciones se llevan adelante en otros términos. De ahí la demora. 
Dicho esto, la firma del TPP es una expresión perfecta de lo que llamamos “coyuntura crítica en materia de inserción estratégica”.
Como la principal innovación sistémica que se propone la política exterior argentina para el escenario que viene, marcado por esa coyuntura crítica, es la elección directa de representantes nacionales (y subnacionales) al Parlasur, nos proponemos aquí analizar al “Parlasur dentro del Mercosur”, preguntándonos por la posibilidad de una inserción estratégica en clave suramericana.
Clic aqui para leer: http://optimusubprime.com/2015/10/07/donde-hay-una-necesidad-hay-una-voluntad-de-poder-sobre-el-interes-suramericano-y-la-nueva-insercion-estrategica/

b) Pablo Touzón deconstruye a Mauricio Macri y la oferta PRO
El camino de Macri resultó, sin embargo, más complejo de dilucidar. Se intuye, atrás de la jerga consultoril, una convicción ideológica. Y tanto más extraña proviniendo de una fuerza que supo hacer un mantra de negarla. Una convicción manifestada en dos decisiones que marcaron, a suerte y verdad, su camino político. Y que van mucho más allá del mero cálculo electoral.
La primera fue aceptar el espacio político que le fue adjudicado por Néstor Kirchner: El lugar republicano-liberal antagónico al nacional-populista que el kirchnerismo reclamaba para sí mismo. 
La segunda decisión late y se percibe en el corazón mismo de la campaña electoral. Durante el último año el PRO adoptó su estrategia ya definitiva basada en un presupuesto ideológico duro: la primacía de “la sociedad” sobre “la política”. Desconfiando instintivamente en la capacidad “performativa” de la acción política, el credo macrista se centra excluyentemente en “el cambio social”, con cierto mecanicismo que recuerda al que la izquierda atribuía a “la clase”. Si, efectivamente, la sociedad argentina quiere desembarazarse del monstruo peronista que la gobierna hace décadas – para el relato macrista, el peronismo gobierna ininterrumpidamente desde el 17 de Octubre de 1945- asi lo hará. 
Completo clicando aqui http://panamarevista.com/2015/10/06/teorema-amarillo/

besis, abraxis y marshmallow al fuego en pincho de pino eliottis, los quise mucho pero ahora que se acerca la victoria tomo prudente distancia porque los veo con carita de querer ser socios de los ganadores.