viernes, 2 de octubre de 2015

Por qué el Frente Renovador tiene poco que ver con la ""opo"?

Porque se ha planteado llegar al poder para cambiar y no por venganza, desplazar a quienes deba -porque estos no han hecho las cosas como se debe- y darle continuidad a aquellas políticas que entiende merezcan ser protegidas. Pero este no es un enunciado general, tiene políticas que deben continuar, por ejemplo la AUH y políticas que deben abandonarse, por ejemplo la pasividad ante el avance del narcotráfico.

El dilema ruptura-no ruptura es falso en nuestra realidad. La cosa pasa por otro lado, un equipo debe irse porque está agotado y en buena parte podrido y otro, mas fresco y con la manos limpias debe asumir, poniendo de manifiesto que es lo que ha de continuar y que va a ser modificado.

Ojota con esto: Que y, por otro lado, Quienes.

El Frente Renovador aborda la última etapa con sus propuestas, las que Macri y Scioli no pueden mostrar, acierto estratégico que nos desdibujó en buena parte de este año electoral pero que ahora vale oro. 

Para poder entender porque digo "acierto" los invito a leer un poquito de sicología electoral, 
Las 2 Emociones que conspiran contra los opositores
El cerebro del votante no funciona como una máquina cartesiana completamente lógica y consciente.
Esa es, apenas, la parte visible del iceberg.
Pero por debajo funciona una poderosa maquinaria hecha de emociones y de procesos cognitivos no conscientes.
Un elemento importante en esa maquinaria -inconsciente- es la resistencia al cambio, concepto que ayuda a comprender mejor una de las dinámicas emocionales que se ponen en juego en cada campaña electoral. 
Sí: me refiero al dilema continuidad o cambio.
Ya sabes: siempre hay un candidato que busca la continuidad mientras los demás proponen cambios.
Y esa confrontación suele desatar emociones, por cierto.
La mente humana se resiste al cambio.
No lo acepta de buen grado ni de inmediato ni por completo.
Esa resistencia es la que hace que el cambio sea más un proceso que un acto. Y al decir proceso tenemos que considerar tiempo y esfuerzo.
Cambiar al partido que está en el gobierno y sustituirlo por otro partido no es nada simple.
Es complejo.
Y lo es porque no es un asunto solamente político.
Cambiar va más allá de la razón e involucra fuertes emociones. Por eso el cambio debe procesarse, trabajarse, pulirse.
La resistencia al cambio incluye dos factores que se interrelacionan: el miedo a lo nuevo por ser desconocido y la tristeza por tener que desprenderse de lo que ya es conocido y está integrado de una forma u otra a la vida de las personas.
Miedo y tristeza.
Ahí están.
Esas son las 2 emociones que acompañan y solidifican la resistencia al cambio.
Miedo y tristeza conspiran contra el cambio, trabajan contra él, luchan contra las novedades, se resisten a cambiar.
Acá tenemos una de las claves de la psicología política de gobernantes y opositores.
Y es que la oposición será tanto más efectiva cuanto más logre minimizar o neutralizar las emociones de miedo y tristeza en el electorado.
La tristeza y el miedo estarán presentes en mayor o menor medida entre los sectores sociales que podrían llegar a ser agentes de cambio.
Serán un ancla en el pasado.
Un ancla que habrá que limar con paciencia.
Y con emociones, claro.
Septiembre 29, 2015 por Daniel Eskibel
La construcción adversarial del kirchnerismo, la "opo" elegida, es aquella que en su gestualidad transmite odio, prejuicio, tristeza y como si fuera poco todo esto infunde miedo. Siempre le resultó fácil al kirchnerismo ganarle a esa oposición.

En este tramo vital  donde el elector ya comprendió que lo que debe elegir son gobernantes y para poder decidirse reclama programas hay que parar el miedo al cambio y la amargura del denuncismo fútil, pesimista y prejuicioso, objetivos que no se consiguen repartiendo globitos sino con alegría y propuestas.

Una buena  manera de cambiar con continuidad es presentarnos como herramienta para regresar a los buenos momentos del kirchnerismo, al menos una parte de el sin tantos pruritos. Ejemplo: aquel de la "Corte Independiente" (clic aqui).

Por último, en esta etapa, de voto "util" según la estrategia renovadora para entrar al balotaje, es necesario que las huestes massistas se contagien de la alegría cordobesa del delasotismo y se abstengan de quemar brujas estén estas descalzas o posean 242 pares de zapatos. Tengamos presente lo siguiente:


Besis, los quiero mucho, falta poco y estamos en el balotaje.