jueves, 4 de febrero de 2016

Matheu y el espejo de Fellner (en el que nadie se quiere ver)


Cierra bien Ignacio Fidanza su editorial cuando inscribe la jornada de ayer en un proceso mayor que el que plantea la gran prensa, tanto oficialista (digamos Clarin, TN) y la opositora (pongamosle pagina12, C5N, telefé), y que tiene al peronismo como epicentro de un terremoto del sistema político argentino, del cual el Cambiemos es transitorio beneficiario 
Sin embargo, el proceso en curso excede al Gobierno y sus desinteligencias. Lo que entró en crisis fue un sistema de conducción del peronismo que se extendió por doce años, pero se agudizó desde la muerte de Néstor Kirchner. El unicato de la imposición de las decisiones que tomaban los Kirchner en soledad.
Las señales del declive cristinista en el peronismo están a la vista para quien quiera verlas. El retroceso no tiene la intensidad ni el dramatismo que seguramente desearían los ultras del antikirchnerismo, pero la tendencia es evidente, mientras transita el corsi e ricorsi propio de la política.
El vacío de este deslizamiento es obvio: la ausencia (¿temporal?) de un liderazgo alternativo al de Cristina. Pero creer que esa ausencia, convierte al proceso en una variable dependiente de los intereses del Gobierno de Macri, es acaso subestimar la capacidad del peronismo de reinventarse.
Esta afirmación ataca el mito del pum para arriba del macrismo que siendo beneficiado lejos está de ser el primer motor inmóvil. Aunque es cierto, también, que comienza lentamente a ser el eje de las discusiones y moverse como tal porque esa es la tendencia en el marco de una sociedad que reclama presidencialismo fuerte.

Subrayemos una nota, en nuestro pais "la agenda pública se dispara desde el Poder Ejecutivo". Ya logró el hijo de Franco el quorum para iniciar las sesiones en la Cámara de Diputados, este blog prefiere comunicarlo de este otro modo: "la gobernabilidad ya se aseguró el quorum para iniciar las sesiones y va por mas". Antes les (nos) ganó a todos los peronismos, ante tanta mala noticia  no se entiende porque esa manía de armar estrategias alrededor de la profecía de que su gobierno dura seis meses cuando los datos dan cuenta que hasta aquí los que hicimos de pato Lucas en temporada de patos hemos sido los perucas.

Un segundo mito que me veo obligado a discutir es que el peronismo es todo lo que fue ayer a la reunión del Consejo Nacional del Pejota. 

En su news letter un amigo que prefiere seguir en anonimato se enfoca en dos observaciones de Ignacio Siri aparecidas hoy en Clarin:
“el kirchnerismo es todavía el espacio que más dirigentes reúne en el partido. Sin embargo, ese sector carga con una marca repulsiva para el peronismo: muy pocos de sus dirigentes tienen responsabilidades ejecutivas…el Partido Justicialista no es hoy lo que supo ser en otras épocas: gobierna una docena de provincias medianas y chicas –la gran mayoría de ellas dependientes de la ayuda financiera de la Nación”.
El peronismo está lejos de ser solo el de la calle Matheu, no porque lo leamos en Clarin sino porque los lucidos advirtieron hace rato que la pureza ideológica planteada bajo el kirchnerismo -lease  "sometimiento o destierro"- no podía terminar sino en una diáspora y así fue.

Aunque no engloba al pan peronismo la muestra apareció dividida entre quienes querían volver a ser una opción real de poder y quienes -montados en fantasías resistentes- pueden llevar al conjunto a la testimonialidad. 

El Pejota Matheu perdió la oportunidad ayer de hacer auto-critica para afuera. Ese ejercicio suele ser sano para no cometer dos veces el mismo error. El gran pecado de esta década fue someterse al unicato kirchnerista que en los últimos tiempos delegó buena parte de las decisiones políticas -que el peronismo suscribió mediante el avatar "FPV"- al centroizquierda urbano. 

Un veterano participante me dijo un dia antes que el parteaguas está dado entre quienes quieren defender un despacho en el congreso y no hacen caso omiso a la provocación macrista de bajar un cuadro y los que queremos discutir la coparticipación y políticas públicas. Eso si, la mayoría de los asistentes peronistas creyó poder manejar el cristinismo, como si no se tratará de un bagual

Este escriba se llegó a las puertas del edificio de Matheu 130 y vi pasar tantos representantes peronistas como tipos sin representación. No discuto de los que vi entrar al tano Di Pierro de Chacarita y Comodoro, a un perdidoso Fellner, no discuto a tanto militante coincida con ellos o no, sino a quienes son consejeros nacionales y ostentaron -algunos continúan como legisladores-  cargos de relieve y no construyeron nada y en los distritos de donde les sale mandato no los odian ni los aman simplemente porque no saben de su existencia. Media representación tucumana, por ejemplo, viajó hasta hace poco conmigo en el Sarmiento toda su vida. La senadora nacional pampeana es otro ejemplo. De Mendoza vi varios así y eso que el peronismo mendocino debe hacer su autocritica.

De mi Buenos Aires querida, donde el pejota oficial se contenta con repetir que Scioli en balotaje ganó, y escamotear que perdimos la provincia, vi muchos que no representan a nadie. 

Algunos creyeron que se trataba de una plaza militante o una asamblea del kirchnerismo, tuvo que salir Landau a explicarles que el FPV no existe mas para que entendieran como se estaban repartiendo las cartas y con que tipos de naipes se iba a empezar a jugar. Aunque no les explicó que el PJ es el genio de la lampara que aparece cuando sus eventuales jefes (los de Landau) y la chuchi Servini frotan.

Ese cuerpo carcomido por el cáncer de la irrepresentatividad es el que tomó las decisiones, no podía haber alli lugar para la verdadera autocritica, hasta alguno se dió el lujo de hablar de derechas y neoliberalismo y blableteo paranoico sobre una supuesta conspiración contra nos por haberles dado el pueblo los años mas felices y que se yo cuanta huevada destinada a no encarar el cuereo interno. Hasta el avance del Chino Navarro suena hueco cuando hace auto-criticas tan generales que obviamente tienen que concluir en perdones generalizados y borrón y cuenta nueva, en lugar de ir al grano, directo al hígado, es decir animarse a dar de baja a la plana mayor del desastre mediante su jubilación sumaria y anticipada, en este caso los actuales Isabel Martinez e Italo Luder, por la razón o por la fuerza.

Salieron a encarar a la prensa del pais dividido (cronica, c5n y tn) con un discurso que no tocó lo mas mínimo las causas de los males. Un grotesco lavado de cara que apuntó a declamar sobre una supuesta vuelta a una identidad peronista mas marcada, y algunos le agregaron que responda a "las necesidades de las provincias antes que a una mecánica nacional", pero no mucho mas.

Santayana solía decir que "el pueblo que no conoce su historia esta condenado a repetirla", en este caso cabe afirmar que aquel grupo dirigencial que no reconoce sus errores, no reflexiona sobre ellos los repetirá si le damos la oportunidad y eso me pareció el balance final del "conclave" que terminó pegado al cristinismo -por in-definición- aunque muchos de los asistentes y comentaristas crean que se trató de un despegue.

Lo que si pude entrever es que los feudales y barones operan por miedo, temen a CFK pero últimamente temen mas terminar como el jujeño Eduardo Fellner, que se dejó enterrar en nombre del peronismo por intervenciones de hecho como la de la Milagrito, se quedó en octubre sin gobierno provincial y en enero sin el PJ. Ese miedo le infundió algo de coraje, pero no alcanzó para ser rebeldía del tipo que enamora, la que crea relato. Faltó épica, apenas discursos motivacionales del equipo que no juega para ser campeón sino para salvarse del descenso.

El peronismo puede regresar al poder, pero será con el FR al frente.