viernes, 5 de junio de 2015

Hidalgo y los cielitos.

Resistir, que apenitas faltan dias

Cielito, cielo que sí, 
cielito de la renovación.
no te aflijas godo viejo 
que ya te dará jabón

La poesía gauchesca es el emergente que da cuenta de una nueva estructura del sentir. La revolución es una promesa de cambio: promete el fin de los lazos coloniales, la libertad; una nueva relación entre los diferentes actores sociales, la igualdad; la construcción de una nueva Patria, bajo la bandera de la fraternidad.
Por eso, entre sus versos, lo que contiene y ampara es la posible nueva identidad cultural de la Patria naciente: la del gaucho, el “hijo del país”, como suelen denominarlo en esa época las crónicas de los viajeros, o para decirlo de otro modo, el criollo. En este sentido, esa “lengua gauchesca” inventada por el género haría las veces de (una inexistente) “lengua criolla”: derivaría, cual dialecto, de la lengua española; no es “extranjera”, es propia.
Y tanto en Montevideo como en Buenos Aires, el primer espacio de circulación de las nuevas formas que va generando el poeta es la ciudad, no la campaña. Basta pensar en los impresos que reproducen letra y música de los cielitos. Toda publicación está dirigida a un público letrado, y en este caso se trata de un público que puede leer una partitura.
Leguizamón [1944 (1917): 26 y 29] se basa en anécdotas transmitidas de generación en generación en la familia para afirmar que Hidalgo vivía de la venta de esas hojas volantes, y a partir de referencias bibliográficas sostiene que esas poesías «eran tan populares que todos las sabían de memoria».
Falcao Espalter [1918: 57 y 72] documenta que aun en la Montevideo ocupada por los portugueses, en julio de 1817, en los almacenes se vendían impresas las «canciones de libertad» escritas por Hidalgo (infiere: el “Cielito oriental” y las “Marchas orientales”).
Si decir “Hidalgo” es decir “autor de cielitos”, con su llegada a Buenos Aires y su ingreso a los salones, el cielito tradicional que bailan los jóvenes burgueses y el cielito gauchesco que ha conocido el campo de batalla se encuentran. Y ese cruce potencia a la gauchesca al proyectarse hacia lo público con “la distinción” de los salones: no es desatinado imaginar que las más de 400 pulperías que tiene la ciudad en aquellos años [cfr., González Bernaldo, 1999: 153; Fernández, 2000 (1996): 29], y que son el otro gran espacio de sociabilidad de la época, actúan como caja de resonancia de “la novedad”.
Un símbolo claro del impacto: su amigo Esteban de Luca, el poeta neoclásico, le escribe un poema a Hidalgo donde admite que lo envidia y le pide que escriba un cielito por el triunfo de San Martín en Lima; “Al triunfo de Lima y El Callao, Cielito patriótico que compuso el gaucho Ramón Contreras” es la respuesta de Hidalgo [cfr., Leguizamón, 1944 (1917): 100 y 92].
Como manifiesta Falcao Espalter [1918: 82], es una respuesta un tanto desganada. Es que estamos en 1821, no hay muchos motivos para festejar. En los primeros seis meses de ese año, Hidalgo ha publicado los dos diálogos patrióticos entre Ramón Contreras y Jacinto Chano en los que denuncia que ahora el Estado no es lo mismo que la Patria: la Patria es lo que es por el sacrificio de los gauchos en particular y de los patriotas en general, pero el Estado los excluye y les niega lo prometido. Estos poemas interpelan al receptor con una cuestión radical: o se está con quienes se han hecho cargo facciosamente del Estado y traicionan a diario los principios de la revolución, o se está con los gauchos (Chano y Contreras) que declaran absoluta fidelidad a sus principios.
Con esa nueva forma que es el diálogo, superadora del cielito, Hidalgo consigue expresar una nueva estructura del sentir: proclama la traición de un sector de la élite al programa revolucionario, anuncia su irremediable división, y ratifica sus opciones estéticas y políticas, consciente de que la lucha continúa. Popular y revolucionaria, desde su origen la gauchesca se propone como espacio de resistencia.
https://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero37/revogauc.html
En respuesta a este socarrón opúsculo del godo viejo Manolo Barge
http://deshonestidadintelectual.blogspot.com.ar/2015/06/republica-o-raza-un-carilina-para-bojos.html