domingo, 13 de septiembre de 2009

Poroteo en el senado (1)

Un pueblo no es una colección de seres humanos que están juntos de cualquier manera, sino una asociación numerosa de personas en consenso respecto a la justicia y para la prosecución del bién común"
Cicerón (de república 1, 25, 39)

De forma general entendemos el consenso como un acuerdo alcanzado acerca de como ha de procederse en alguna cuestión. Se supone que al consenso se llega de común acuerdo (aunque esto significa que las partes o al menos una de ellas no haya llegado a consentir de manera muy voluntaria que digamos por circunstancias que lo obligaron a pactar).

Consenso es decisión "común", por lo tanto implica todo un proceso, penamiento, expresión de pensamiento, argumentaciones. De modo que la entidad del "consenso" estña tanto en el "proceso" para alcanzarlo como en el resultado concreto (términos de la conciliación) al que se arriba.

Consensuar, es en buena parte consentir, asentir, es un Okey dado producto de una deliberación y con el conocimiento de lo que el otro dice, aconseja o propone.

En nuestra deliberación reciente (diálogo político) nada se aconsejó, nada se propuso. Pero si se oyó lo que se dijo, asi que el oficialismo tomó nota de lo que la oposición dijo y, supongo, que la oposición tomó nota de lo que el gobierno dijo. Un dialogo es siempre avenida de dos sentidos.

Para los cultores del contrato social, es lógico que todo conflicto -y todo- se resuelva con un acuerdo producido por consentimiento entre todos los miembros de un grupo o entre varios grupos.
Consensuar es -para ellos- sinónimo de contratar y lo jurídico (liberal/capitalista en estado puro) les tiñe la percepción del fenómeno político.

Esta manifestación de voluntad por la cual un sujeto se vincula jurídicamente dando su conformidad (expresa o tácita) sobre su contenido tranquiliza el espíritu liberal contractualista. Las leyes consensuadas serán sabias y se honrarán las reglas establecidas publica y privadamente. Es dable pensar que esta ola consensuadora desactivará los conflictos futuros, que reinará la armonía, entonces todos cantaremos el himno a la libertad, a la igualdad, a la fraternidad . Si hay seguridad jurídica el invierno se convierte en primavera y los colores son más lindos y las mariposas vuelan y mi tía Carmen me invita a comer ese rissotto que tanto me gusta. Iupiiiiii que alegría, que contentura.

El hilo de este discurso se asienta en la inexistencia de las desigualdades, en el acuerdo entre partes iguales jurídicamente, que no siempre son iguales en la realidad, en la inexistencia de condiciones que hacen de estos convenciones justas -para una justicia idealizada- la consagración de la injusticia.

El "hilo del discurso" es en sí, una metáfora que alude a la linealidad del mensaje lingüístico y no siempre se condice con la realidad, es discurso ideológico 100% como todos y procede a sostener un orden que congela las relaciones sociales para perpetuar la ley del gallinero, donde el que está arriba defeca sobre el que está por debajo suyo.

Ese acuerdo formalmente "justo", "equitativo" se llama en términos políticos "consenso".

El consenso político apunta a la eliminación del conflicto actual y futuro, mediante la conformación de un conjunto de valores sostenidos por todos. Esto como teoría, como fin a alcanzar es, en términos prácticos, útil. y en apariencia anodino, pero las consecuencias de creer a pie juntillas y exigir "consensos" en todo y en todos los casos es una auténtica zoncera. Por que si es necesario llegar a un acuerdo, a una decisión de común acuerdo es por que hay muchas opiniones, por que simplemente no hay acuerdos mínimos que de por si evitarán la convocatoria al "concilio".

Aplastar -eliminar. aniquilar- esas visiones diferentes es simplemente colocar un corsé ideológico a la libertad de pensamiento de la sociedad, que contrariamente a lo que supone esta postura se enriquece con la diversidad.

Eso si la, convivencia obliga a conciliar las posiciones mediante la sujeción a valores que orienten las normas con las cuales se regula la convivencia.

Ay... y estos acuerdos que díficil son de alcanzar aqui y ahora, por tanto algunos se enmascaran en la no política, por que se esconden sobre el manto gris de la anti-ideología y con ese disfraz pretenden ser representantes del sentir y el pensar de esas mayorías que los apoyan telepáticamente.

Retomemos, se llama consenso a un acuerdo entre dos o más en torno a un tema. La expresión de la falta de consenso es el disenso.

La pareja conceptual consenso/disenso se presenta generalmente como una relación entre fisiología y patología. El disenso sería un "defecto" respecto de la verdad imperante, representa para ella una manifestación de “enemistad” con el grupo cohesionado por el consenso de los valores o por lo menos como una disfunción.

No es que se esté contra el disenso, pero disentir resecto al sentido común que sostienen los depositarios putativos de la razón de las mayorías incomoda a estos y detrás del ruego a que se vuelva a posturas razonables, vendrán los disciplinamientos.

El que disiente de manera políticamente correcta curte una onda de amor y paz que será recompensada con el reconocimiento público. El que no, una prenda tendrá, será un incordio y conocerá el significado del término intemperancia.

Nuestro pais es parte de las sociedades occidentales, donde -con sus matices- el sistema que rige es el liberal, como suma de mecanismos que asegura límites del poder estatal y, por lo tanto, funge como doctrina política que estimula la razonable formación del disenso, entendido como un compromiso que no afecta la libertad y que propicia la emergencia de distintos puntos de vista dentro de un marco.

En este sentido el disenso puede ser considerado un elemento característico de la democracia, cumple un papel que lo hace formar parte de la super-estructura política, pero ete aqui que disentir con quienes son custodios del "sentido común" del conjunto no es muy recomendable que digamos, máxime si uno quiere "pertenecer" o aspira a hablar álgún dia- en nombre de todos.

Es decir hay un disenso permitido, en buena parte controlado, promovido por cuanto es disruptivo de los intentos de cambio social y altamente funcionales al status quo, y un disenso que significa la declaración de guerra al orden establecido.

Toda esta introducción es para que vayamos dandonos la idea de lo que nos espera después de la votación del proyecto de ley en Diputados, después de la del Senado (de la que hablo en el próximo posteo) y tambien durante mucho tiempo después de haberla sancionado y promulgado. Si no me equivoco. la votación en el Senado será la piedra del escándalo sobre la que se basarán para impugnar todo.

El proyecto de ley de Servicios de comunicación audiovisual con sus grandezas y agachadas, sus aciertos y errores, con sus certezas y sus dudas es un nuevo Pearl Harbor.

Hasta tanto sigamos siendo desafiantes de medio tiempo vamos a seguir haciendo de malos de película. Alguién decía por ahi que lo estaban obligando a votar en contra, yo diría que nos estamos obligando a ser desafiantes de tiempo completo.