martes, 2 de agosto de 2016

"Suele ser violenta y tierna"

Del modo en que ejerces el poder

Acierta Fernandez Diaz en su nota del domingo cuando sentencia:
“la secta de la Pasionaria del Calafate duda de su caracterización y anda en zigzag sin decidirse. Por momentos, Macri es un pusilánime y un candidato al helicóptero. Al instante siguiente, se trata de un dictador todopoderoso y vengativo que maneja a los jueces federales y quiere establecer un “Estado policial”
La ambigüedad del cristinismo se la adosa al PJ que se divide en nostálgicos que pelean por no bajar el piso electoral y se suben al primer tronco que pasa flotando al lado del Titanic (léase la infructuosa puja identitaria) y los que tienen responsabilidades de gestión y deben procurar palenque ande rascarse.

Otro ambiguo es el gobierno nacional que no acierta en lo económico pero metió varios centros en lo político-mediático. Manejó expectativas hasta que no pudo mas, lleva un empate en este sentido pero las malas noticias  no dejan de aparecer y el gobierno no deja de intentar taparlas con distracciones.

Macri envía al Congreso proyecto de leyes con artículos pensados solo para polemizar con determinados sectores y luego negocia su desaparición forzada, adopta medidas que atacan a sectores y luego corrige el "error", hace declaraciones polémicas como pedir una participación activa a militares desarmados, sin hipótesis de conflicto externo, sin equipamiento, solo para que los derechohumanosos antimilicos salten y le den un respiro en el medio del ajuste que aplica.

La hoguera de vanidades
La tormenta perfecta en ambos lados de la grieta hace que el FR -especie de empresario de funeraria en una peste- pase por un buen momento, pero hay peligros

El kirchnerismo tejió una alianza con el progresismo urbano y en lugar de conducirlo este lo "ucedeó", es decir hizo suyas sus ideas. La exposición rural en la que Macri saltó una tranquera y no fue silbado sirvió para desempolvar la muy jauretcheana noción de "oligarquía ganadera" y mas de uno se prendió a la anacronica batalla. El FR ya se decidió, ahora es el resto del pan-peronismo el que debe decidirse, si va detras de los Molinos de Viento de la centroizquierda urbana o vuelve a enamorar al chacarero peronista. El FR debe hablarle al chacarero peronista, ese que se nos piantó el ultimo lustro y no subirse al carro de los que lo atacan por su reciente prosperidad, en una relación madura sin demasiadas concesiones.

- Carrió intenta llevar a Massa al denuncismo, que es el recurso de los que aspiran a ser terceros forever. Cumple un pedido del PRO y lo canjea con la continuidad de las negociaciones para llevarla a ser candidata a senadora bonaerense sin que le compitan en PASO la, por ahora, vice Michetti o Stanley. Massa tocará y se irá o... Carrió será senadora por la provincia de Rosas y Dorrego y massita desdibujará por completo su perfil de líder con buena gestión.

- CFK mencionó la posibilidad de un acuerdo político/electoral amplio -aun con Massa- en su monologo del programa de Navarro porque teme que gobernadores y, en la decisiva PBA, el PJ de Espinoza y el flamante grupo Esmeralda la abandonen a su suerte. El grupo Esmeralda piensa que CFK nos bajó precio, cuando  lo que pasa es que su "Jefa" está ayudando a sellar acuerdo con Stolbizer.

Los nostálgicos pejotistas del FR no alcanzan a entender que CFK y Esmeralda en esta actitud de pegarnos a ellos y su suerte a precio bajo, solo refuerzan la vocación frentista del FR por fuera del panPeronismo. Este grupo interno también tiene que definirse, si está en el fR para terminar de construirlo, dar la batalla identitaria propia conformando algo particular y distinto al peronismo o vuelve ya mismo y con sus valijas al pejota que tanto añora.

- Si hay algo que debemos desterrar, en el FR, es aquellos aspectos que hace que nuestra imagen se rodee de un halo violento, autoritario, confrontativo aun cuando no sea necesario, que nos viene de nuestro origen peronista, porque está visto que la sociedad se aleja de ese modo de concebir la política, pero sin resentir nuestra adscripción a lo democrático, la sensibilidad social, la vocación frentista, las ideas, la vocación dialoguista, acuerdista hasta en lo social, humanista, amorosa y de disfrute de los bienes en lugar de la exigencia de sacrificios.

Tenemos que renovarnos y renovar la política para que ya nunca mas otros sectores sociales  imaginen que “el secreto de la gobernabilidad peronista no radi(ca) tanto en su alianza social sino en su modo despiadado de ejercer el poder" (*), y mas que otros nosotros mismos.
Ob

(*) J. Fernandez Diaz