sábado, 11 de abril de 2015

MStolbizer

El articulo de Luis Alberto Romero publicado ayer en Clarín no tiene desperdicio
Como en un canon o una fuga, en el debate sobre la Argentina poskirchnerista las distintas voces se hacen oír sucesivamente. Primero fue la sociedad civil opositora: a través de sus organizaciones o de masivas manifestaciones cívicas, delineó una propuesta que liga el fortalecimiento institucional y estatal con el desarrollo y la equidad. Después entraron los políticos opositores, tratando de compatibilizar la competencia con los acuerdos necesarios para gobernar.

En estas semanas se empieza a escuchar con fuerza la tercera voz: las grandes corporaciones.

Empresarios y sindicalistas vuelven a subir la voz

Desde que se organizó el Estado nacional, ha habido un contrapunto entre los representantes electos para gobernarlo y los representantes de los intereses. Unos se sustentan en el voto; los otros, en su peso social y económico...

En cualquier caso, las grandes corporaciones vuelven a la escena. Al próximo gobierno se le planteará el problema de cómo manejarse con estos intereses sectoriales organizados durante el proceso de reacomodamiento y ajuste de la economía. Nuestro pasado abunda en ejemplos de manejos catastróficos, en tiempos en que el Estado tenía más consistencia que hoy. La fuga de Bach puede tener un final poco armónico, en el que las voces no se reencuentren.
http://www.lanacion.com.ar/1783239-empresarios-y-sindicalistas-vuelven-a-subir-la-voz
Parece el consejo de un viejito bueno pero traducido no es otra cosa que una bajada de linea en apoyo del disciplinamiento social. Repite, por ahora en tono de sugerencia, el editorial de José C. Escribano, anunciando que el próximo gobierno no perdurará mas allá del primer año si no se abre un "proceso de reacomodamiento y ajuste de la economía" a piacere de los dueños del poder. 

El amigazo eFeCé en su news-letter resume el texto de Romero y sentencia al final
Luis Alberto Romero hace una lectura muy particular del peronismo y el lugar del Estado y las corporaciones en el ejercicio conflictivamente defensivo de los intereses de unos y otros. Sostiene que nunca se logró diseñar una comunicación republicana entre sindicatos, empresarios y Gobierno para consagrar proyectos colectivos y estables. Para nada original, pide una concertación que permita lograr acuerdos equilibrados, que miren más allá del interés corporativo de cada actor. Advirtamos que Romero habla de Perón sin calificativo alguno, cuando alude a Menem y el kirchnerismo directamente los mata. Sobre el gobierno progresista de La Alianza no dice nada, y al momento de aludir a Alfonsín dice que fue “un gobierno democrático con fuerte legitimación ciudadana”. No hace el favor de conceder estos atributos –democracia + representación ciudadana- a ninguna figura peronista. Registremos esto, la adjetivación nada inocente de estos intelectuales, que apuntan a sedimentar sentidos comunes y sabidurías convencionales a partir del lenguaje. Hay que estar atentos a las palabras porque en ellas siempre están presentes la guaridas en las que se ocultan los espías del PODER.
Romero se ensaña con Menem y con los Kirchner, es cierto, a  Perón no lo toca para no incomodar a los Ritondo/Monzó o a los Reuteman y menos aún a sus votantes y, ademas, también porque se trata de un "perro muerto" y no hay peligro de que esparza su rabia. Lo hará con Massa a partir del año que viene porque es un intolerante ilustrado y siempre está dispuesto a arrojar hiel sobre el peronista con poder.

Hay un arco de pensamiento, que pasa por Romero y atraviesa también a Durán Barba, al macrismo, a la UCR de Sanz, al amigo Manolo Barge y al kircherismo, que repite el error conceptual de creer que hay una sociedad que se va a dejar llevar por  el parteaguas de 1945, peronismo/antiperonismo. Tapan el sol con la mano y nos quieren hacer creer que vivimos en tinieblas.

Hay datos que los ayudan. Hay un espacio amplio compuesto por cierta UCR (la de Sanz, Alfonsin, Cobos), cierta CC y el PS de Binner, el GEN de Margarita Stolbizer se sigue reivindicando progresista y parece coincidir en que no debe caer en manos de alguna forma del peronismo (verbigracia: FPV o FR). Hay ciertos sectores del peronismo tributarios de la etapa anterior al abrazo Perón-Balbin que ven con buenos ojos la confrontación con otros comopnenetes del campo nac&pop y como buen negocio ciertas polarizaciones que después nos dan un gobierno pero nos impiden avanzar en lo que a la "gente" o al "pueblo" le interesa por falta del necesario consenso.

Los medios que se dedican a amplificar las visiones antojadizas de los poderosos, a la vez invisibilizan uno de los puntos de fuga del escenario que quieren armar. Massa y Margarita Stolbizer son los que van a atraer a aquellos ciudadanos que no quieren jugar en el campo de juego del "pais dividido", y estos están bien lejos de ser "peronistas" y mas aún "antiperonistas". Estas dos fuerzas son puntos de fuga y hay que obturarlos.

Digamos que hay entre los términos del negocio del país dividido un acuerdo tácito que consiste en hacer de los terceros en discordia los nuevos desaparecidos. Unos porque juegan con Macri, otros porque juegan con el populismo laclausiano hereje que es el kirchnerismo. 

Los populistas laclausianos herejes (PLH) la tienen contra los progresistas porque hoy ocupan el lugar que el primer kirchnerismo pensó para estos, y no quieren dejar cabos sueltos, no sea que la ochentista CFK sienta un buee día la necesidad de vestirse otra vez de "progre" y vuelva a convocar al frepasismo y al alfonsinismo cultural y ellos queden fuera de circulación.

Los PLH que rodean a la presidenta plantean diferencias con sus antiguos compañeros de ruta, los tratan en tono despectivo, los llaman "progresistas liberales".  Sebastian Etchemendy, parado en la defensa del PLH es uno de los principales voceros de la crítica a este sector en el que militan entre otros Margarita Stolbizer y Beatriz Sarlo.

Etchemendy es, por cierto, el mas lucido de su especie y conviene leerlo con detenimiento. 

En charlas y artículos se encarga de deconstruir el progresismo (socialismo y socialdemocracia realmente existente aquí y ahora), de diferenciarse y de hacer las críticas pertinentes.

En un artículo que publicó en Le Monde puede leerse
"se ha ido consolidando en Argentina una corriente de crítica y pensamiento político que se podría denominar “progresista liberal”. Esta corriente presenta algunos tópicos clásicos de la izquierda, como –por ejemplo– un cuestionamiento a determinados poderes económicos y a la represión estatal a las organizaciones populares, combinados, en grado variable, con postulados más propios de la tradición política liberal: la denuncia contra la concentración de poder institucional en la Presidencia, la marginación del Congreso en la arena de toma de decisiones políticas y el poco respeto al funcionamiento genuino del federalismo...
Pero si salimos de las preocupaciones teóricas marxistas y nos vamos a la práctica política de los partidos socialistas herederos de la Segunda Internacional, veremos que la consolidación de los avances de derechos sociales se dio en marcos de concentración de poder en el Ejecutivo y de hegemonía parlamentaria, más que en escenarios de presidencias débiles y pluralismo en las legislaturas.
Cuando uno mira la política real, los dos movimientos nacional-populares que encarnaron la expansión de derechos electorales y sociales en Argentina, el yrigoyenismo y el peronismo, tuvieron una impronta centralizadora muy fuerte en la Presidencia, tanto frente a las provincias como frente a la Corte Suprema o el Congreso.
En resumen, la experiencia histórica muestra no solo el más obvio y tradicional divorcio entre la raíz teórica del pensamiento marxista y los postulados políticos liberales, sino también que los grandes momentos de ampliación de derechos en Europa y América estuvieron caracterizados por ejecutivos concentrados y hegemónicos frente a las legislaturas, y por la centralización del poder político frente a las periferias regionales, especialmente en países federales como Estados Unidos, Argentina, México o Brasil, y no por la preservación dogmática de principios liberales como la autonomía del Congreso o del Poder Judicial, o los derechos políticos de las unidades territoriales.
El progresismo liberal argentino junta inocentemente tradiciones políticas en suma tensión en pos de la crítica a un gobierno puntual (el kirchnerismo)."

http://www.eldiplo.org/index.php/archivo/154-el-subsuelo-en-disputa1/las-contradicciones-del-progresismo-liberal/
El populismo, ya lo vimos no trata con dulzura a la especie progresista. 

Etchemendy renueva el "a la izquierda del cristinismo está la pared" menos creíble que hace un puñado de años. 

El progresismo liberal por candidez peca de funcional a la derecha, ese es el núcleo del cuestionamiento. Por restarle apoyo al resto de los sectores populares y a la líder que encarna la defensa política de sus intereses queda técnicamente fuera del campo popular. 

La izquierda posible parece encerrada, si observamos la realidad desde este mirador,  en dos opciones claras. Una, contenida por el cristinismo, hoy inclinado a darle cabida a la fundamentación populista. El otro, el progresismo, que no utiliza la ideología como argumento sino como guía, quiso marcar tanto sus diferencias con el peronismo que a menudo es manipulado por quienes instrumentalizan el antiperonismo.

Cobos y los radicales K fueron la etapa que siguió a la transversalidad fallida que se plasmó en 2007 en la concertación plural, intento confuso de aunar dos experiencias,  la de la concertación chilena y la de aquel abrazo y pacto inconcluso Perón-Balbin. Cobos se quemó con leche, así que a los que ven con malos ojos el intento de la de la reconstrucción del campo popular se aseguraron de que la distancia ente radicales y peronistas se mantengan. Lo que no los hace gorilas, a los radicales socialdemocratas, al menos no a todos.

Todo hacía suponer que Cobos iba a ocupar el papel de ese Progresismo Liberal, pero por fuera del negocio del pais dividido. Por eso había que bajarlo, no cerraba al relato de los PLH ni al de Duran Barba/Monzó. Esa fue la tarea encargada a Sanz. Cobos podía restar a Macri un 10% de los votos en octubre -calcularon- y el balotaje se definiría entre dos peronistas.  

Margarita Stolbizer recrea ese espacio y con la impronta macrista de tratar despectivamente a la tradición radical es probable que atraiga mas votos que lo que la UCR le aportará a Macri, en las PASO y en octubre. Entonces hay que ir por la estructura de Stolbizer. Van tratando de aspirarle cuadros y todo aparato local que pueda para vaciar esta opción. Lo intentaron con Massa y algo rapiñaron, pero Massa va primero en las encuestas encargadas por muchos jefes locales que necesitan atarse a ganadores  reales y no a productos del  marketing y encuestas truchas. Stolbizer, está mas débil aparentemente porque invita a testimoniar, sin embargo su fuerza es simbólica. Para colmo no se "sacan votos" con Massa, sus electorados no se superponen.

Una parte de progresismo que quiere mantenerse pura (de peronismo) parece arremolinarse alrededor de la candidatura de Marga Stolbizer, mi paisana moronenese. Y alli, justo en su patria chica, la diputada tuvo una defección importante. Su candidato a Intendente y los concejales de su bloque decidieron que era mas practico dejar de "testimoniar" y sumarse a una fuerza que ellos ven como verdadera alternativa de poder. 

Los disidentes locales enumeraron sus motivos a la prensa
“...el bloque Convergencia Ética por Morón, explicó que su alejamiento del espacio de Stolbizer se debía a “diferencias en la construcción de una opción opositora“Dejaron bien en claro que para el bloque Convergencia Ética por Morón "no existen “espacios conservadores o de centro izquierda” sino que existen “espacios autoritarios y populistas” como el kirchnerismo y “espacios que buscan la vuelta a la República“, como este acuerdo con el macrismo. http://redaccionoeste.com.ar/avanza-el-acuerdo-ucr-pro-en-moron/
Es decir que decidieron sumarse a la republica antiperonista del macrismo y no seguir siendo progresistas. No mas progres, ahora PRO nomas. Pero habrá que ver si estos lideres realmente traducen con sus acuerdos cupulares la  voluntad de los sectores sociales que dicen querer representar.

En fin, se está poniendo linda la cosa. El cristinismo quiere volver al eje peronismo-antiperonismo para perforar el chaleco de acero del 70% que apoya un cambio moderado. Ahí esta Massa para recordarles que ciertas "marcas" no tienen copy right.

El antiperonismo de Macri y compañía está de acuerdo que es mejor aferrarse al anacronismo peronismo-antiperonismo antes que darse contra la pared de la realidad, la que hasta ahora se encapricha en dejarlo fuera del balotaje. Ahí está Stolbizer para recordarle que la realidad existe.

Hace unos dias hice en este blog una aproximación al populismo, quedo en deuda respecto a la crítica al progresismo frepasista, síntesis argenta del mayo francés y el hippismo.

Good bye

Extensa Pd para Manolo Barge
I. Zuleta: comparte con los progresistas liberales la crítica al kirchnerismo,, en la nota de Tereschuk (que publicás aqui) define al cristinismo y el liderazgo de CFK como una "formación política previa premoderna, previa a la democracia liberal= feudalismo, monarquia", culto al lider, etc. Y bastante razón tiene, en una monarquia solo hacía oficialmente política el rey y la nobleza observados por el clero cuandoe ste tenía poder como hoy en Argentina con Papa connacional. El que quería hacer política cuestionaba el orden natural de las cosas, cuestionaba a Dio´s (¿te acordás eso de que Dios había delegado en el Rey el power?) entonces todos los poderes se juntaban para cagarle la vida. El que quería hacer política lo hacía pero por fuera, creaba la logia Lautaro, la de los Hermanos Palomarenses, la Logia de las Palomitas de Maiz, etc. Despuntaba el vicio político en secreto por mas que sea un ilustre abogado o el tipo mas rico del pueblo. Convengamos que el "formá un partido y presentate a elecciones" por fuera ( es decir en estado de intervención permanente)  no es un liderazgo previo a la democracia liberal que entiende su condducción como incuestionable y lo dice y hace carne sin limites, pero se le parece bastante.

Esa nota distintiva del populismo  te posiciona en la derecha segun el metro utilizado por tu modelo "PODEMOS". Casualmente es como el PODEMOS define "derecha".

En tu nota "Peronismo como populismo autóctono, del minuto 24,00 a minuto 26,00" el chabón (Jorge Verstrynge) entrevistado por Pablo Iglesias nos ilumina (uhhh Manolo, decile que apague la luz porque me encandila) .

Todas las fuerzas políticas actuales sostienen en sus canastas de ofertas los mismos valores, lo que difiere es la jerarquía de valores, la disposición de los mismos. 
Antaño el criterio era: 
Tradicionales banderas de la Izquierda era la llibertad.
Tradicionales banderas de la Derecha era el orden.
En la actualidad las cosas se han puesto de cabeza, 
La bandera de la izquierda pasa por el orden justo (igualdad)
La bandera de la derecha son las  libertades (económica)

Las fuerzas políticas se diferencian también por la confianza que le muestren y demuestren al pueblo. 
La Izquierda confiaría en las vanguardias.

La Derecha cree en la emergencia de un líder providencial que venga a salvarlos. El Populismo como ideología confiaría en el hombre del pueblo, una especie de anarquismo colectivo. (supongo Manolo que esto es apenas un reduccionismo para explicar a una sociedad (que no tuvo un 17 de octubre) que las cosas se las tienen que buscar movilizandose, sino que durante décadas las obtuvo (dió solución a sus problemas) a través de un sistema de partidos representativo de los diferentes estratos sociales y el consenso sobre alcanzar el estado de bienestar tanto como las posibilidades lo permitieran.

El populismo, dicen estos populistas teóricos, cree que el pueblo es capaz de tomar decisiones correctamente y  autogobernarse; confían en que el pueblo será el único que puede arreglar sus problemas. Y esto es una verdad relativa Manolete. Porque el pueblo suele equivocarse, pero también es el que paga por sus errores y los de los demás.

Volviendo a nuestro pais Manolo, estás -mediante PODEMOS y el deseo lacaniano de una expansión mundial de la experiencia peronista que los demas no vemos- subido al carro del neoherminismo y los PLH, estos que recrean la infalibilidad del líder, la obediencia ciega y el consecuente culto a su personalidad, demasiado para mi gusto.