domingo, 9 de agosto de 2015

Momentos finales

Son 12.55 de la noche acabo de despedir a Virgilio, un paraguayo colorado y peronista bonachón que se encarga de la escuela mas cercana a casa. A 7.00 hs vienen cumpas para ir a las escuelas de la zona. 08.00 hs en punto tengo quee star en el centro de Morón en el comando, no voy a dormir, lo se, siempre me ocurre asi que ni pruebo.

No abandono este espacio, pero no hay tiempo este finde. Copio y pego párrafos del buen escrito de Zequi Meler, mi única lectura de este fin de semana y que comparto:
Faltan pocas horas para el inicio del proceso electoral más importante de los últimos quince años, quizás uno de los más importantes de nuestra breve historia democrática. Generaciones de argentinos quedarán marcadas por las decisiones que tomemos en los próximos meses. Y es, también, una bisagra en mi propia vida.
En lo personal, este proceso culmina hasta cierto punto un camino iniciado ya en 2009, cuando conocí al equipo de Sergio Massa y la visión que el entonces Jefe de Gabinete de Ministros tenía acerca del rumbo que debía tomar el país, en un clima enrarecido, conflictivo, difícil. Ya entonces Sergio nos planteaba la modernización, simultánea, del Estado y del peronismo, la renovación profunda de sistemas anquilosados. Sistemas que expresan, más que estructuras complejas, culturas políticas añejas, facciosas, atrasadas, donde todo queda a merced de liderazgos mesiánicos, personalistas, sin posibilidad de discusión o de debate. Sin promesa de futuro.
Después vinieron años difíciles, momentos complejos, decisiones buenas y otras no bastante malas.
...
Fue gracias a la generosidad de hombres como Juan Amondarain, a quien quiero agradecer especialmente, que me acerqué a este proyecto que me ha cambiado la perspectiva, que me ha ayudado a repensar no solamente lo que hace a la coyuntura, sino también lo que refiere a la concepción política que las nuevas generaciones debemos imprimir al peronismo y a la función pública. A veces me sorprende la velocidad y la profundidad con que debí repasarlo todo, creencia por creencia, prejuicio por prejuicio, al compás de un tiempo político que nos ha cambiado a todos.
Tuvimos, como dije, momentos fáciles, euforias quizá exageradas, pero sobre todo un sueño: el de cambiar la Argentina. Sueño que no abandonamos, sueño al que, como militantes políticos, no hemos de renunciar jamás. Sigo creyendo que la política es la más formidable entre las herramientas de transformación de que disponen los pueblos, aunque a veces quisiera que los argentinos lleguemos a un equilibrio más razonable en nuestra relación con el Estado, que no es el gobierno ni el partido que transitoriamente lo ocupa. Un Estado que debe brindar a todos las mismas oportunidades, equilibrando en la medida en que sea posible los desajustes generados por la inagotable máquina de desigualdad que es el mercado capitalista. Pero por sobre las oportunidades, por sobre las compensaciones transitorias, sigo pensando que es en el estudio, en el trabajo, en el esfuerzo, en el talento en que debe fundarse una sociedad más digna, inclusiva, moderna, pujante, distinta. Ese es el norte al que debemos dirigirnos, sin renunciar a nada, los argentinos.
Y sigue lucido y rico, leelo completo en el original
https://ezequielmeler.wordpress.com/2015/08/08/alea-iacta-est/