sábado, 9 de enero de 2016

El Cisne Negro y la Gobernabilidad


 
La derrota del Partido Justicialista en la provincia de Buenos Aires en una elección ejecutiva para gobernador fue el evento político que le dio cierta irreversibilidad ganadora a Cambiemos en el balotaje nacional.
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El triunfo de María Eugenia Vidal está integrado por dos fases sucesivas (pero bien distintas) de acumulación de votos: en las PASO cohesionó con eficacia el voto no peronista para llegar al 30%, y a partir de allí hubo una suma silenciosa de voto panperonista de 10% para llegar a los 40% de la victoria. Vidal mostró una mayor capacidad expansiva que Macri sobre el mismo territorio, y a la vez quebró la tendencia ascendente de voto panperonista bajo el que la provincia evolucionó porcentualmente desde 1983 hasta hoy.
A diferencia de Macri, Vidal optó por abrir el juego rápidamente en la legislatura con leyes troncales para la gobernabilidad como las emergencias, el presupuesto y el endeudamiento, y cedió la presidencia de la Cámara de Diputados a un partido de la oposición (Frente Renovador), mostrando así una confianza en la gimnasia política y en el roce parlamentario como hipótesis de legitimación política que todavía no se manifiesta como estrategia franca del gobierno nacional.
Para gobernar bien la provincia de Buenos Aires se necesita explorar una serie de interfaces políticas que están más allá de una racionalidad técnica de la gestión, y que si no se entienden y atienden, pueden frustrar la eficacia de las decisiones del gobierno...
Por Luciano Chiconi :: @mazorcablanca
Leer completo aqui: http://panamarevista.com/la-gran-aldea-bonaerense/