lunes, 9 de noviembre de 2015

La mugre bajo la alfombra



Scioli es un pésimo imitador de Massa y limitado por su carácter de delfín del cristinismo, se ridiculiza en vez de encantar. La corrupción de un dirigente no puede sernos indiferente, de la dirigencia política aún mas que las demas por ser el nuestro un movimiento de naturaleza política. Para colmo es otro prerrequisito para ser protagonistas en la etapa que se viene, donde tal vez -si se impone el 22N- la administración Macri puede ser sometida a controles que no tuvieron en CABA y cualquier pifie en ese sentido no va ser amortizado por el veranito de endeudamiento que nos tienen preparado . 

El que completa el diagnostico es el politólogo Sergio Berensztein que confirma que "Repetir lo que decía Massa en campaña sin hacer una autocrítica no resulta creíble. Scioli tiene que enamorar a la gente, no sacarle el voto a patadas"
  —¿Ve la campaña de Scioli muy descoordinada?
   —Bueno, en los últimos días salieron a poner un poco de orden a tanta locura de funcionarios diciendo cualquier pavada por Twitter. Hay autoridades universitarias mandando cartas a alumnos, profesores, no docentes, militando por Scioli. Todo eso perjudica al oficialismo, que requiere ahora de concentración para intentar seducir al votante que no lo hizo en primera vuelta y que optó por Massa, Stolbizer o por la izquierda. El oficialismo tiene que lograr que esa gente no vote en blanco, porque si lo hace, lo está votando a Macri. Todo eso requiere mucha concentración, convicción, y no se está viendo en el equipo de campaña de Scioli.
   —Scioli está haciendo todo lo posible para atraer al votante de Massa. No sólo está haciendo propios algunos temas del Frente Renovador, sino que también le pidió disculpas por un episodio de 2013.¿Qué más tiene que hacer?

   —No es lo que hacés sino cómo lo hacés. Repetir lo que decía Massa en campaña sin hacer una autocrítica no resulta creíble. Si en la campaña de la primera vuelta estuviste hablando mal de Massa y de pronto repetís lo que el tipo dice, es obvio que va a aparecer como un oportunista tratando simplemente de conseguir votos. Scioli tiene que enamorar a la gente, no sacarle el voto a patadas. Tenés que convencer, ser sutil; tiene que ser un proceso gradual, no de un día para el otro. Tenés que pensarlo y desarrollarlo para generar al menos alguna duda en un electorado que no te quiere. Es más fácil enojarte con tus colaboradores, echarle la culpa al gobierno porque puso a Zannini de vicepresidente o a Kicillof y a Aníbal Fernández de candidato. Las formas en esto es muy importante. No podés poner a Aníbal Fernández a hablar mal de Macri porque le subís el voto a Cambiemos.
   —Una de las claves de la elección del 25 de octubre pasó por la provincia de Buenos Aires, donde Scioli no hizo la diferencia esperada. Pero ahora es un mano a mano y sin el nombre de Aníbal Fernández en la boleta, ¿cómo creés que le puede ir en ese distrito al candidato del gobierno?

   —Es un enigma lo que puede pasar en provincia de Buenos Aires. Por un lado, los intendentes no tienen incentivo para movilizarse en una campaña. También es cierto que hubo un segmento importante de la política bonaerense que se alzó en contra de Aníbal Fernández y ahora no tiene incentivo porque quedó afuera. Es demasiado pronto para saber cuál va a ser la actitud de los votantes bonaerenses. Lo más seguro es que la dinámica que vimos el 25 de octubre sea irrepetible. En la provincia hay un millón y medio de votos que fueron a Massa, que votaron en contra de Scioli y la presidenta en 2013 y ahora lo volvieron a hacer. Es el corazón del massismo y no me imagino por qué esta gente va a cambiar el 22 de noviembre de opinión.

   —Felipe Solá, ex candidato a gobernador por el massismo, dijo que es muy difícil para un peronista votar a Macri. Pero al mismo tiempo afirmó que el 65 por ciento del voto a Massa se lo lleva Macri y un 35 por ciento Scioli. ¿Cómo se explica eso?

   —Porque el voto de Massa no es sólo peronista. Hay un importantísimo porcentaje de clase media, radical, también hay un voto progresista. Hay gente que todavía le reconoce a Massa su gestión en la Ansés, otros que le reconocen haberle detenido la re-reelección a Cristina cuando el Frente Renovador ganó las legislativas en provincia de Buenos Aires en 2013. Solá tiene razón en lo que dice. Hay una reacción del peronismo más duro que ve a Macri como una figura ajena, pero ese no es voto mayoritario de Massa.
   —¿Creés que el gobierno va a persistir en esta campaña de meter miedo al triunfo de Macri?
   —No lo sé. Imagino que va a desarrollar alguna estrategia hasta el debate, que va a ser crítico, y después, según el resultado y cómo estén los números, imagino que va a revaluar la estrategia. Si no hay cifras favorables, va a acelerar y tirar más carne en el asador. Pero es demasiado temprano para entender cuál puede ser la convicción de gobierno, que está buscando cualquier instrumento para hacer una diferencia que hasta ahora no la encuentra.
   —¿Qué debería hacer Macri para que no se le vaya ese aura de ganador?
   —Me consta que están trabajando. La campaña sigue a full, aprendieron la lección del ballottage en la ciudad de Buenos Aires, donde hicieron la plancha durante dos semanas y casi les gana Martín Lousteau. Estaban demasiados confiados y casi pierden. Eso fue un llamado de atención, y ahora los veo más concentrados, empezando por Macri, que manda el mensaje de que todavía no se ganó nada, que falta mucho.
http://www.lacapital.com.ar/politica/Berensztein-Scioli-tiene-que-enamorar-a-la-gente-no-sacarle-el-voto-a-patadas--20151108-0005.html

Los veo mañana, seguiremos con un escrito sobre otros gruesos errores del FPV y uno con las cagadas que se está mandando el macrismo.