domingo, 15 de noviembre de 2015

La tormenta perfecta

"Una mentira no tendría sentido si la verdad 
no fuera percibida como peligrosa"
Alfred Adler

Scioli intenta estos dias quebrar el halo triunfalista que rodeó a Macri desde el 25 por la noche, y a compensar la semana "pum para arriba" que Macri se llevó de arriba a partir del desconcierto oficialista al no haber alcanzado el  objetivo de eliminar la instancia del balotaje. El scioli-cristinismo se movió concertadamente con el PRO para bajar a quien punteaba en los sondeos, parece que  no se ponderó bien los riesgos o subestimó al enemigo fácil construido al calor de tantas victorias electorales.

El oficialismo cargará con la responsabilidad histórica, al jugarse por entero a un milagro que finalmente no aconteció, de evitar el balotaje entre peronistas y ahora no solo disputa sin ventaja con un notorio no peronista sino que ademas lleva ya entregada la Provincia de Buenos Aires. Eso si, se mantuvo Santa Cruz. A esta instancia llegó solo el oficialismo,  y con soberbia que aun no disimula, es de esperar que salga solo (y soberbio) del paso o que salga si, pero... con las patas para adelante y tapado con una sabana.

El error grave fue -y sigue siendo- el doble comando electoral, por un lado la secta cristinista y por otro el peronismo territorial (el PJ tercerizado) mas Scioli, como lo señalé en un posteo anterior, pero ademas fue un partido de truco entre mitomanos.

Cuenta el Génesis que en el principio de los tiempos Scioli aseguró contar con electorado propio y CFK afirmaba que le dejaba un piso alto y que ella aun traccionaba mas de lo que espantaba. La trapacería tiene las patas cortas y la confianza del campeón se desmoronó ya en las PASO.

Se mintieron si, pero lo hicieron defensivamente, para negar la realidad del llano que se les venía encima.

El núcleo duro peronista territorial (el tercer elemento) cree que podrá fácilmente descargar sobre el cristinismo y su jefa el peso de un derrota, en todo caso sobre Scioli y continuar sin pagar mayores costos.

Despues del 25 de octubre, y mas que nada en la primer semana, CFK cambió de actitud, tomó recaudos ante una posible derrota de Scioli . La repentina designación de dos auditores (Julian Alvarez y Forlon) explica mucho de cuanto cambiaron las cosas toda vez que...
La Auditoria de la Nación no es una oficina en la que se juegue nada importante en la coyuntura, y menos electoral. Además, el destino de esa repartición lo dará el resultado del 22 de noviembre. Si gana Macri, el peronismo tendrá la presidencia y para eso no necesitaba estas designaciones de apuro.  Y si gana Scioli, la presidencia seguirá en manos de Leandro Despouys. . (Charlas de Quincho de ambito.com)
El motivo que llevó al oficialismo a la gaffe lo tiene guardado CFK, el olfato me lleva a pensar que evalúa en victoria o derrota (casi seguro vislumbra momentos aciagos) en un cisma (que bien puede producirlo ella misma) en el bloque de diputados nacionales y con ese dato alentó la jugada arrebatada.

El sciolismo, en cambio, juega sus escasas fichas a la estrategia del miedo y a un debate;  dos apuestas fuertes que desnudan lo poco ganadores que es su autopercepción.

La estrategia del miedo tiene una carta contra que siempre le gana, el papel para la piedra, la piedra para la tijera, al miedo se le contrapone la esperanza y no vale ahí mostrar números, es emocional. Lo hilarante que resulta la implementación de la campaña, la sorna con que se le responde, lo mucho que prende la ironia "si gana Macri los caramelos van a ser de plástico" en la banalizacion del miedo, dan cuenta de que perdió la eficacia el argumento.

Lo mucho o poco que levantó estos días le sirvió al candidato naranja para descontar algunas décimas de lo que el amarillo escaló la semana posterior al 25 de octubre. El ultracristinismo, sus exabruptos, se encargaron de minar la "conciliación" sciolista, volvió rápidamente a ser kirchnerista, y Macri volvió a tener un hilo de luz de ventaja.

Soterrada subsiste una suspicacia de mayor envergadura:


El kirchnerismo, simbólicamente, blinda a Scioli de cualquier aventura por fuera del eje que quiere seguir manteniendo: kirchnerismo-antikirchnerismo.

El debate de esta noche cambiará poco o nada la percepción de quienes lo vean pero es interesante que suceda y altamente positivo para un sistema político que debe dejar de promocionar virtudes familiares o los logros deportivos de los candidatos y ponerlo de lleno a discutir ideas y medidas concretas de gobierno.

Un militante k escribe por ahí  "Poner las fichas en un debate muestra la debilidad. Hemos regalado el eje central de cualquier campaña, la esperanza". Tal parece no tuvieron en cuenta o subestimaron la saturación que producen 12 años de kirchnerismo ni sopesaron correctamente lo que mas de un trienio sin crecimiento pueden causar.

Para mas el principal activo de Scioli es su imagen y esta se resiente a cada humillación recibida. La incoherencia entre gestos del candidato y acciones concretas del gobierno que lo respalda es un tiro certero a la linea de flotación. 

Es probable que esta semana que viene Scioli intente despegarse mediaticamente de CFK, aunque conociendo a Scioli será un ladero y no el el que ponga el grito en el cielo mientras el pondrá la mejor cara de boludo que pueda, cuestión que se trasladará en la percepción  del elector a una directa confirmación que, efectivamente, lo es.

Para muchos de lo que hoy están decidiendo el voto el ex motonauta es el partenaire del sicopata.

La estrategia dividida y por momentos antitetica del oficialismo dió como resultado consolidar la imagen de que Macri es la esperanza de algo distinto, el que asegura un cambio de aire aunque provenga de la tormenta perfecta. Otro gran logro del cristinismo y del pejota tercerizado.