viernes, 25 de febrero de 2011

revisando el nunca menos

sobre nuestra construcción adversarial

Antes de empezar tengo que anotarme algo para no olvidarlo: "el enemigo está adentro", "es la derecha infiltrada en un peronismo que al fin abrió los ojos y se tiró en brazos de la centroizquierda" para que esta lo ilumine, lo conduzca y depure", "son los barones, son los sindicalistas, los territoriales, los gobernadores que en el mejor de los casos son conservadores populares, son los militantes de base que se enviciaron con el clientelismo, son... en fin es el pejotismo"

Mejor me pongo en sintonía por que a mis 50 no voy a nadar contra la corriente, je

bueno ahora a los bifes

Hace tiempo que me pregunto los nombres y apellidos de los componen hoy el bloque hegemonico reactivo. Es decir quienes son que en nuestro país fungen de participes necesarios de aquellos otros que mueven los piolines de la marioneta universal, y sin pensar mucho me respondo que a la vista es el G6
Las cámaras patronales han confluido en un frente político que han bautizado como GRUPO DE LOS 6... integrado por la UIA, la Cámara Argentina de Comercio, la Bolsa de Comercio, la Asociación de Bancos, la Cámara de la Construcción y la poderosa Sociedad Rural Argentina. Tenemos en este frente a una cámara que reúne a la gran burguesía industrial mayoritariamente de capital imperialista, a la burguesía financiera (ADEBA), a la burguesía comercial importadora, a los fundamentalistas y adoradores del «mercado», a la burguesía ligada a la construcción que reúne múltiples y poderosas empresas, y a los dueños de las tierras más ricas del mundo, a los terratenientes de la Sociedad Rural. En este Grupo conviven lo que los sociólogos llaman «el establishment» y el pueblo argentino conoce como la oligarquía. (F. A. Maurente)
seguimos diseccionando solo uno de estos sectores,
Factor de poder y llave que abre puertas. Espacio para defender intereses sectoriales, ganar exposición personal o encontrar socios para un negocio. Unica entidad empresaria capaz de reunir en un mismo ámbito al dueño de una poderosa aceitera con un pequeño fabricante textil del Chaco, a ese metalúrgico que necesita medidas proteccionistas con aquel agroindustrial que se desvive por una apertura total al mundo. Todo eso es la Unión Industrial Argentina.

En la UIA conviven dos líneas -Industriales y Celeste y Blanca- que se reparten los principales cargos por partes iguales y que, desde 2005, se turnan cada dos años para ubicar a uno de sus hombres en la presidencia de la institución.

UIA: Javier Madanes Quintanilla, dueño de Aluar (aluminio) y Fate (neumáticos), pidió que los empresarios designen a sus representantes en elecciones internas. De inmediato, Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat y miembro de la Celeste y Blanca, apoyó la postura. En Industriales creyeron ver en esas declaraciones un intento del oficialismo de romper el pacto y, quizás, reelegir a Méndez. El presidente saliente contestó a esas acusaciones con su renuncia.

¿Qué diferencia en el fondo a una lista de otra? "¡Nada! -contesta sin dudar uno de los jefes de la Celeste y Blanca-. No hay diferencias ideológicas. Es más lo que nos une que lo que nos separa." Aunque presentan rasgos en común con las líneas que dominaron la política de la UIA hasta 2003 -el Movimiento Industrial Nacional (MIN) y el Movimiento Industrial Argentino (MIA)-, las dos listas actuales tienen una conformación que no se puede definir de acuerdo con un eje político.

Hace unos meses parecía que José Ignacio de Mendiguren, ex ministro de Producción de Eduardo Duhalde y dueño de una fábrica de lonas, era el único candidato de Industriales. Pero luego Techint "le bajó el pulgar" -según operadores cercanos al emporio que conduce Paolo Rocca, representado en la UIA por Luis Betnaza- y propuso a Adrián Kaufmann Brea, ejecutivo de Arcor.

¿Por qué Techint no quiso a Mendiguren? En voz baja algunos reconocen que es por temor a que le pase como con Lascurain, que llegó siendo "el candidato de Techint" y luego tejió estrechos lazos con el Gobierno. Quedaron muy lejos los tiempos en los que "Techint era más kirchnerista que Kirchner", como lo definió un industrial. (Oliver Galak para La Nación)
Imperdible, de lectura obligatoria, agregaría el informe de Galak, pero solo es un sector de los "6", los demás tienen practicas diferentes, nombres y apellidos, cada uno es el "mercado" en su segmento, ese mercado al que hay que confiarle la batuta de ese rubro so pena de ser tratado como fachista. ahh cuanto nos falta por escarbar aún.

Estos sectores, decíamos, son el mercado, el Dio's MERCADO y siempre sus reglas son dogma que no pdoemos discutir.

En 2001 cuando el resto del pais se sumía en la desesperación estos popes pujaron por desguazar todo lo que tanto ayudaron a construir en materia económica. Eso si, que todo el mundo quede en pampa y la vía, menos ellos, claro.

Después acompañaron los buenos nuevos tiempos "K", el famoso 70% de alegría y consenso en silencio o aplaudiendo para que no queden dudas de su adhesión al nuevo modelo, más tarde (en 2006) consiguen en la primer pulseada una pequeña victoria, por que las pequeñas victorias no son patrimonio de la izquierda rosa, son el telegrama de preaviso de lo que te puede pasar y por otro lado la orden de enrolamiento de todo el stablishment

En ese pequeño combate desde el gobierno se echó mano hasta del D'Elia del Mercado de Liniers y se pagó muy cara la falta de debate y de movilización (2 materias pendientes del kirchnerismo). Ese marzo de 2006 el mercado carneo desabastece y consigue aumentar precios ultrasensibles, pica la inflación y la vuelven a poner en marcha en escala ascendente hasta hoy, solo nos quedó hacer la del Principito que cada madrugada ordenaba al sol que saliera

"allí donde Kirchner ve una gran conspiración de ganaderos y consignatarios que trabajan en las sombras contra el pueblo para que suba el precio de la carne, en rigor hay un mercado que, con sus virtudes y errores, intenta funcionar como tal.
Este problema se remonta a enero pasado, cuando las entidades de productores y de consignatarios retiraron su firma del acuerdo de precios promovido por Economía. Desde entonces, en el Ejecutivo creció la impresión de que hay intenciones políticas detrás de ese gesto de rebeldía. Y ahora es una cuestión de quién tiene la última palabra. " (Cristian Mira para La Nación, marzo/2006)
Dos perlitas en la nota. a) Un mercado que solo "intenta funcionar como tal" decían por entonces los pillos y nosotros ya sabemos que pasa cuando los mercados se imponen a la política, generalmente se llevan puestos a los pueblos y b) "Y ahora es una cuestión de quién tiene la última palabra " es decir quien manda y asi fue hasta hoy.

La verdad es que estamos en un punto muerto en las operaciones de poder, ni ellos pueden ir por todo ni del otro lado logran darle un mazazo al pais neoliberal que sigue condenando a muchos argentinos a la pobreza.

El "no innovar" de este status quo es esclerosis y la esclerosis con el tiempo mata cualquier idea de pais. No se hasta que punto no les conviene a los flotadores que hay en los 2 bandos que esta situación siga asi sin definirse, asi ellos siguen sin ascender pero sin riesgo de hundirse que a esos bichos es lo que más importa.

Estamos trabados. Si, por ejemplo, anotamos un porotito para este lado con lo de las aefejotapes, ellos anotan la "reboluzión ESDA" provocada a raiz de la R125 (quizás nos faltó evaluar los muchos pequeños ahorristas que habían quedado muy sensibilizados por el corralito y la fácil asociación de su drama con el relato medíatico del drama de los productores agropecuarios) y la victoria de de Narvaez contra la irreemplazable nave insignia de nuestra flota en aquel 28J

Los mercados importan, la industria importa, el agro, el comercio, erguir edificios importan los bancos importan, las mujeres y hombres de pueblo NO. Y es ahi donde la diferencia salta otra vez la diferencia entre la dictadura neodesarrollista (aún bajo un manto democratico) que nos quieren imponer y el peronismo: ellos se definen por el productivismo y le dan prioridad al margen de ganancia del empresariado polenta mientras que el peronismo (su militancia política, isindical y social con sus más y sus muchos menos) defienden otra cosa, le dan prioridad a la justicia social en su plano concreto.

Muchos de este lado no la tienen clara, del otro si, absolutamente. Y es ahi donde nos dan a elegir entre un productivismo neodesarrollista (1) y (2) la vieja receta del pais agroexportador remozada con la producción en escala
(1) Pero más que integración, diríamos que “el proyecto” Terniun Sidor constituye un clásico sistema de transferencia de riquezas: se vende barato el acero a sus propias empresas en el exterior para luego importar, mucho más caro, los caños sin costura (que son fundamentales para la industria petrolera venezolana). Se trata de un “valor agregado” que se genera en el propio proceso productivo y gracias a que la empresa transnacional desarrolla las distintas etapas en distintos países.

Este es el sistema de negocios que alberga la tendencia neodesarrollista, surgida en América Latina como resultado de la crisis neoliberal. Proceso que lideran los mismos monopolios que se cobijaron en la ortodoxia monetarista o la desnacionalización del aparato productivo y que ahora, según Claudio Katz, “manteniendo aceitados vínculos con el capital financiero, promueven cursos más industrialistas para favorecer el desarrollo de las nuevas transnacionales ‘Multilatinas’ (como Slim, Odebrecht, Techint)”. “Estas compañías —continúa Katz— lucraron con las privatizaciones, pero ahora priorizan los negocios industriales y jerarquizan el mercado regional”. (Cynthia Lana en "la historia del grupo Rocca-Techint y el Mercosur")
(2)Perón pudo haber sido el presidente con la doctrina apropiada para el comienzo de la segunda mitad del siglo pasado, cuando, terminada la Segunda Guerra Mundial, Argentina dejaba de ser el granero del mundo y se imponía naturalmente la reducción de la importancia relativa de la producción del campo en el conjunto de la economía y la sustitución de importaciones era imperiosa cuando, como decía Raúl Prebisch, cada año hacían falta más kilos de lomo para comprar igual cantidad de kilos de productos industriales importados.
Pero hoy la situación es exactamente inversa: los precios de la industria vienen cayendo cada vez más y los precios de los alimentos crecen. Ya el año pasado, un kilo de lomo valía más que un kilo de un auto de alta gama: 11.535 dólares costaba la tonelada de auto de alta gama contra 12.200 la tonelada de lomo, y la brecha se continuó agrandando.
En las condiciones actuales, sería más efectivo para mejorar la balanza comercial argentina aumentar la producción y la exportación de carne que reducir la importación de autos de alta gama. (j. fontevecchia, perfil)
El peligro continua acechando.

La realidad (real y virtual) nos sirve el menú variado de Egipto, Tunez y Libia y nos da a elegir entre mercado y pueblo, no nos da a elegir entre dictadura y democracia, que va, en ese caso no dudaríamos. Sin embargo ante el dilema que nos proponen dudamos y pensamos que si no nos apuramos y apostamos mucho más fuerte que a sobrevivir un turnito más paises como el nuestro, ideas como las nuestras tienen poco margen de seguir existiendo en lo que resta del siglo XXI

Cuanta necesidad de peronismo tenemos

Concedo: de un peronismo que se sacuda la mierda de encima. Si, como no querer eso, como negarse a eso, como correrse a un costado cuando se trata de señalar a alguien que ya no actúa como compañero. Si, no discutamos más eso, pero nuestro techo no es la mani-pulite, no es llegar ahi y no tener otra propuesta más que esa que se nos gastó. Nosotros vinimos a la historia por mas, siempre más, nunca menos, posta posta, no de piri-pipí.

Para eso hay que empezar a dar esas señales. Pr ejemplo señalar que para nosotros la política no se reduce a ganar, aunque queden las marcas del rebenque en el lomo propio, por que es lo único que queda cuando lo que vamos a bancar es la parada de un peronismo que sin vacilar arremeta hacia lo mucho que falta sin renegar de su condición y sin inventos raros que por lo general salen mal. Un peronismo que se reencuentre consigo mismo para ser continuidad de lo hecho y profundizarlo

Nunca menos es, tambien, ir hacia un peronismo que no se avergüense de decir que lo es, de demostrar que lo es.